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7 de junio de 2017

Lo bueno, si breve... Marguerite Duras y Françoise Sagan

En las últimas semanas he estado leyendo varias novelas cortas, algunas consideradas clásicos, y no me resistía a hablaros de ellas y recomendarlas. Puede que, en una primera lectura, tuviera la sensación de que me faltaba algo. Sin embargo, se trata de ese tipo de obras que dejan un poso del que cuesta desprenderse y, sin darte cuenta, te encuentras de nuevo hojeando sus páginas, leyendo párrafos y sintiendo la sensación de calidez y la poesía implícitas, de la que ya disfrutabas durante la lectura.


MARGUERITE DURAS

El amante

Mitad novela, mitad relato autobiográfico. En El amante, Marguerite Duras habla de sus primeros años en la Indochina francesa, de la difícil relación con su madre y sus dos hermanos, de las carencias económicas y emocionales. Una infancia y adolescencia marcada por la violencia, la falta de comunicación y amor entre los miembros de su familia. Son apenas unas pinceladas, pero suficientes para que nos hagamos una idea.
El título tiene que ver con el otro gran tema que se toca en la obra: la relación amorosa de una chica menor de edad, de raza blanca, con el hijo de un poderoso comerciante chino y que tiene diez años más que ella. Mantendrán esa relación oculta, no solo porque ella es menor, también por su diferencia racial y de clase. Un amor imposible, también con tintes autobiográficos. 
Esta novela corta no deja indiferente, es caótica, es dura y a la vez poética. Demasiada información en tan pocas páginas.
Y absolutamente recomendable.


Hiroshima, mon amour


Marguerite Duras contribuyó al guion de la película del mismo título que dirigió Alain Resnais. El telón de fondo es Hiroshima, las consecuencias de la bomba atómica. La historia se inicia en 1957, transcurridos doce años desde el lanzamiento de la bomba. Una francesa y un japonés -ella es una actriz que se encuentra rodando una película sobre la Paz y él un arquitecto al que no le falta trabajo en Hiroshima-, ambos casados y con hijos, mantienen una relación de apenas un día que les afectará sin remedio. Ella irá desvelando a su amante su pasado en Nevers, el rastro de un amor que la dejó marcada poco antes de que cayera "Little boy".

La edición de Hiroshima, mon amour es el guion cinematográfico, breve, intenso y con ese punto de lirismo característico en Duras. Es esa clase de lectura plácida, tan llena de sensibilidad, pero en la que tienes que volcar toda tu atención y que te acaba tocando.

Tendrá en los próximos días un hueco en la sección de fragmentos.



FRANÇOISE SAGAN

Buenos días, tristeza


Fue M. Ángeles, administradora de Un reto y libros, quien me puso tras la pista de esta novela corta. 

Mucho se puede decir de ella: es un ejemplo de que menos, es más, de que no importa la edad de una escritora si hay talento (Sagan la publicó a los diecinueve años)  y de que existen protagonistas a los que odias o amas... y luego está Cécile. 
A sus diecisiete años, tiene previsto pasar las vacaciones de verano junto a su padre, viudo, y la última amante de éste, Elsa. Sin embargo, la aparición de Anne, una antigua amiga de su madre, pondrá patas arriba sus planes.
Buenos días, tristeza es un retrato de época y de la clase alta, frívola y licenciosa. Es adentrarse en los pensamientos de una chica que manipula y utiliza todo lo que tiene a su alcance para conseguir sus propósitos, y que a la vez reflexiona sobre la idoneidad de hacerlo y luchar contra sus propios remordimientos. El lector es incapaz de mantener los sentimientos a raya mientras es testigo de lo que va ocurriendo.


Quería hablaros también de Irène Némirovsky, y un par de sus novelas cortas, pero creo que merece un lugar aparte, una entrada especial.

Ojalá os animéis a descubrir estas obras, si no lo habéis hecho ya. Después, contadme qué os han hecho sentir.

31 de mayo de 2017

Una imagen vale más... Margaret Bourke-White

Finaliza mayo y yo no quiero que termine dejando de nuevo desierta la sección de fotografía, tal y como ocurrió en abril. Y qué mejor que hacerlo con una mujer pionera, una de las que junto a su nombre aparece la expresión: fue la primera mujer fotógrafa que...





Nacida en 1904, aquí tenéis una lista de sus méritos:



- La primera en trabajar desde un bombardero y la primera acreditada como fotógrafa de guerra autorizada para volar en una misión de combate.




- La primera en trabajar en plantilla y firmar una portada para la revista Life. Previamente había trabajado para Fortune.








- La primera en hacer fotos en la URSS de Stalin, al que retrató con una leve sonrisa y donde fotografió el ataque alemán en Moscú, siendo la única fotoperiodista extranjera presente en ese momento.








- La primera en entrar en el campo de concentración de Buchenwald, liberado por los estadounidenses, acompañando al general George Patton. 


Sus fotografías fueron utilizadas en los juicios contra los criminales de guerra. Captó alguno de los momentos en los que los civiles fueron llevados al campo y a los que se les mostró el horror que se cometía en su interior.






Son famosas sus fotografías tomadas en locales de espectáculos y camerinos de Nueva York y también las dedicadas a la maquinaria y zonas industriales. Se preocupó de dejar constancia de las secuelas que había dejado la Gran Depresión (años 30). Retrató a la población rusa. En 1950 viajó a Sudáfrica y documentó las condiciones de los trabajadores de las minas de oro y diamantes.


   


Tras las Segunda Guerra Mundial, viajó a India y fotografió a Gandhy unas horas antes de que fuera asesinado (1948).


Falleció a las 67 años, víctima de la enfermedad de Parkinson. 

Es curioso que, con ese curriculum (solo os he mostrado la punta del iceberg), haya dado con ella por casualidad. Y no puedo evitar que me moleste ser consciente de esta invisibilidad.

Así que, si yo puedo contribuir a mostrarla, a darle un sitio, a que en el otro lado de la pantalla haya otra persona tan curiosa como yo y que quiera saber más de ella, Margaret Bourke-White tiene aquí un sitio de honor.












21 de mayo de 2017

Ophelia

Casi sin querer, mayo se ha convertido en un mes dedicado a las mujeres. He publicado entradas sobre Casa de muñecas, Las horasEl cuento de la criada. Leo a Irène NémirovskyAnna Karénina de Tólstoi. He hablado mucho, no solo en el blog, del papel de madres, profesionales y esposas. La entrada sobre fotografía también tendrá como protagonistas a dos mujeres. No podían faltar, por tanto, en la sección de Fragmentos de este mes.

La he programado para publicarla en domingo. Los domingos tienen un ritmo especial, más lento, más cálido. Si tuviera que convertirla en imagen sería una habitación con una ventana llenando de luz una cama de sábanas blancas, donde es palpable la pereza, y donde suena música suave de fondo. Algo parecido a la fotografía de la derecha.

Los domingos me apetece leer fragmentos, bucear en la red buscando imágenes bonitas y escuchar podcast. Esta semana, casualidad o no, estoy escuchando todos los que publicó el programa radiofónico: Mujeres malditas.


Así que, esta entrada tiene nombre de mujer. Ophelia. Y Natalie Merchant.
La Ofelia de la obra Hamlet, de Shakespeare, era un personaje cuyas decisiones dependían de los hombres de su familia: su hermano y su padre, y también de su enamorado Hamlet. Cuando escuché la canción de Natalie Merchant, Ophelia, pensaba en lo poco que parecían tener en común esas mujeres de las que habla la cantante con la imagen lánguida, dependiente y finalmente enferma en su locura, de Ofelia.

Esta entrada no habría sido posible sin la ayuda de otra mujer de la que siempre tengo algo que aprender. Carol, del blog Los mundos de Caroline, ha traducido la letra de la canción que da título a esta entrada. Creedme cuando os digo que es más suya que mía, que no sería sin ella. Dadle al play del vídeo para que tengáis de fondo esta preciosa canción y leed la letra.

*BONUS TRACK - Al final de la entrada os dejo también la letra - esta vez en inglés - y el vídeo de My Skin, otra pequeña maravilla de Natalie. Porque es domingo y porque, como dice en algún momento la letra, hay días en los que necesito la oscuridad, la dulzura, la tristeza, la debilidad...



Ophelia fue una novia de Dios,
una novicia carmelita.
En las celdas de las hermanas
las campanas del claustro doblaron en su noche de bodas.

Ophelia fue la chica rebelde,
una sufragista docta
que ponía remedio a la sociedad entre cigarrillo y cigarrillo.

Y Ophelia fue la niña bonita
de toda una nación de la noche a la mañana,
con sus muslos esculturales
y sus ojos vivaces.
Fue amor a primera vista.
Fue amor a primera vista.

Ophelia fue una semidiosa en la Babilonia de antes de la guerra,
con su escultural silueta envuelta en trajes de satén negro.

Ophelia fue la amante
de un jugador de Las Vegas,
la Signora Ophelia Maraschina,
una cortesana de la mafia.

Ophelia fue la reina del circo,
la mujer bala
que atravesó cinco aros en llamas
y provocó un aplauso estruendoso y estupefacto,
y provocó un aplauso estruendoso y estupefacto.

Ophelia fue un ciclón,
un puñetero huracán.
Tu sentido común y tu mejor defensa
no sirvieron de nada.

Ophelia conocía todas tus aflicciones
y todo el dolor que sentiste.
Ella se compadecía y secaba tus lágrimas
y te ayudaba a olvidar,
y te ayudaba a olvidar,
y te ayudaba a olvidar.

Ophelia dejó volar sus pensamientos
y te preguntas adónde habrá ido.
A través de puertas y pasadizos secretos
los deja vagar a solas,
completamente a solas.



BONUS TRACK
MY SKIN - NATALIE MERCHANT


Take a look at my body 
look at my hands 
there's so much here 
that I don't understand
Your face saving promises 
whispered like prayers 
I don't need them 
I don't need them
I've been treated so wrong 
I've been treated so long 
as if I'm becoming untouchable
Contempt loves the silence 
it thrives in the dark 
with fine winding tendrils 
that strangle the heart
They say that promises 
sweeten the blow 
but I don't need them 
no, I don't need them
I've been treated so wrong 
I've been treated so long 
as if I'm becoming untouchable
I'm a slow dying flower 
frost killing hour 
the sweet turning sour 
and untouchable
Oh, I need 
the darkness 
the sweetness 
the sadness 
the weakness 
I need this
I need 
a lullaby 
a kiss goodnight 
angel sweet 
love of my life 
oh, I need this
Do you remember the way 
that you touched me before 
all the trembling sweetness 
I loved and adored?
Your face saving promises 
whispered like prayers 
I don't need them 
no, I don't need them

Oh, I need 
the darkness 
the sweetness 
the sadness 
the weakness 
I need this
I need 
a lullaby 
a kiss goodnight 
the angel sweet 
love of my life 
I need this
Is it dark enough? 
can you see me? 
do you want me? 
can you reach me? 
or I'm leaving
You better shut your mouth 
hold your breath 
kiss me now you'll catch my death 
oh, I mean it









17 de mayo de 2017

Sobre despedidas y eventos inolvidables


Hacer una presentación es toda una responsabilidad. Es como preparar una boda. Piensas que lo fundamental es que los asistentes se vayan contentos, que sientan que no han perdido su valioso tiempo y que ha merecido la pena. Si encima consigues que la novela les seduzca, misión cumplida.
Si preguntáis a un escritor cuándo es su momento más difícil y a la vez más placentero, es bastante probable que os diga que el día de la publicación de su novela, cuando la historia sale a la luz y deja de ser del autor para que sean los lectores quienes se apropien de ella.




Colaborar y llevar a cabo la Presentación de El último baile tuvo ese efecto secundario, especialmente al día siguiente, cuando se pasó la euforia. Era el momento en el que tenía que despedirme de Lilian y Andreas. Era una sensación que no había tenido antes. Una sensación de pérdida. Ésta es mi despedida.

Os diré que, hasta el último momento, esperaba que aparecieran por la puerta de la librería. Dos ancianos. Lili y Andreas. Ella enfundada en un abrigo largo, el pelo claro y bien peinado, la tez pálida y los labios de un discreto color rosado. Él con traje de chaqueta, el brazo colocado en posición caballerosa donde ella apoyaría su mano. La mirada clara y la sonrisa dulce hacia el amor de su vida y levemente socarrona hacia la audiencia.
Por supuesto era imposible y no solo por lo obvio, ser personajes de novela, sino también porque el espacio temporal desde ese encuentro en Viena del primer capítulo con el que empieza la novela, en 1952, hasta el momento actual casi los convierte en inmortales.
Sin embargo, yo quería que estuvieran. Poder preguntarles qué tal les había ido, si eran felices, y si se animarían a bailar un vals. Nosotras poníamos la música.

Como decía Marisa en su entrada, estamos nostálgicas. Lilian y Andreas se vistieron de gala el 12 de mayo y quisimos presentarlos oficialmente en sociedad. Sé que volveré a ellos. Sé que no pudimos hacer algo con más amor ni más cuidado. 
También sé que nunca podré agradecer suficiente a Marisa Sicilia dos cosas: que diera vida a estos protagonistas y secundarios y que me dejara participar en este baile. Me siento muy en deuda con ella por todo lo bueno que siempre me da, por lo mucho que me aporta. En breve volverá a hablar de Lilian y Andreas en el Club de lectura que han organizado en Valencia (el 10 de junio) y creedme cuando os digo que sentiré perdérmelo porque volverá a contagiar de entusiasmo a sus lectores y porque conseguirá hacer eso que se le da tan bien: defender sus historias y hacer que sus protagonistas cobren vida.
No quería cerrar esta entrada sin dar las gracias a todos los que asistieron y nos arroparon. Incluso quienes no pudieron acudir estuvieron presentes. Muchas de esas personas hacen mucho más enriquecedora mi vida y consiguen sacarme una sonrisa siempre.
Ojalá la vida me brinde la oportunidad de disfrutar de más momentos así. Hacen que todo merezca la pena.
Me ha sido imposible hacer mi propia crónica, solo esta entrada sentimental así que, si queréis saber lo que ocurrió el día que quisimos hacer un homenaje a Lilian y a Andreas, pero también a la época y a la música, os invito a que visitéis estos enlaces.


Crónica de la presentación, vídeos y fragmentos, por Marisa Sicilia

Crónica del evento de Inés Joyce, del blog En mi rincón de leer

Crónica del evento de Miss Brandon



Así me imagino a Lili y Andreas, un día cualquiera






14 de mayo de 2017

El cuento de la criada - Margaret Atwood


EL CUENTO DE LA CRIADA


Margaret Atwood

Edición impresa y ebook

ISBN: 9788498388015 
Salamandra
(2017)



Narrativa extranjera



SINOPSIS
Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.
En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.
Los peligros inherentes a mezclar religión y política; el empeño de todo poder absoluto en someter a las mujeres como paso conducente a sojuzgar a toda la población; la fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor: son tan sólo una muestra de los temas que aborda este relato desgarrador, aderezado con el sutil sarcasmo que constituye la seña de identidad de Margaret Atwood. Una escritora universal que, con el paso del tiempo, no deja de asombrarnos con la lucidez de sus ideas y la potencia de su prosa.

He estado a punto de no hacer esta entrada. No porque el libro no la merezca sino porque, mereciéndola, no me veo preparada para hablar de ella con justicia.
Tenía una ligera idea de lo que iba a encontrar. La reedición de la editorial así como el inminente estreno de la serie basada en la novela, iban dando pequeñas píldoras de información. Además de las charlas con Ani, administradora del blog Ajuste de letras, que fue la que me sumergió en el universo Atwood.
No obstante, no ha sido la historia que me esperaba y no creo que pueda hacer una reseña de ella. Solo consigue mantenerme en un estado de reflexión continuo.

El planteamiento de El cuento de la criada es el de una sociedad en la que las mujeres carecen de libertad y todas ellas asumen un papel en pro de la maternidad. El cómo se llega a esa situación nos lo irá contando Defred (Offred), una Criada, la protagonista de la historia. 

Imaginad la situación: las mujeres fértiles son entregadas a familias con el objetivo de quedar embarazadas por el cabeza de familia. Defred llega a casa de un Comandante - que pertenece a la élite y encargado de dejarla embarazada - donde convive con la Esposa y con dos Marthas (mujeres estériles que realizan las labores caseras). ¿Por qué una mujer accedería a eso? Porque la alternativa es que te envíen a las Colonias, donde tu vida no vale nada. ¿Puede que os esté dando demasiada información? Quizá, pero creo que lo importante no es lo que sabes antes de iniciar la lectura, sino lo que sientes mientras lo haces.

Por eso solo puedo dejaros un montón de pensamientos que surgían mientras tomaba contacto con la historia:

- ¿Qué necesita un gobierno para tomar el control y crear un estado de excepción? Una excusa y el miedo.

- ¿Qué puede acabar con los derechos de hombres y mujeres? ¿Cuáles son las herramientas más efectivas? Anula cualquier forma de manifestación de pensamiento (libros, periódicos independientes...), elimina a quienes ponen en duda el régimen y crea tu propia doctrina. Llámalo religión y limítate a mostrarla, a convertirla poco a poco en ley. No necesitas que sea justa, ni democrática ni cierta. Solo necesitas imponerla y dejar que cale.

- ¿Qué ocurre cuando tienes a una población femenina libre y con capacidad de decisión? ¿Qué ocurre cuando un hombre tiene una idea descabellada pero cuenta con las herramientas para llevarla a cabo? Crea un ejército, rodéate de colaboradores y seguidores -tanto o más fanáticos- como brazos ejecutores, anula y reprime cualquier forma de oposición y siembra el miedo. Crea tal caos y alarma que, cuando restituyas el orden, la gente piense que ese nuevo estado es ideal. 

- La eliminación de la memoria histórica, del pasado, hará que se pierda cualquier forma de toma de perspectiva.

- Convierte a la mujer en una cosa. Haz que piensen que viven en un estado matriarcal dotando de poder a Esposas, Marthas, Criadas, Tías... todas de una manera muy diferente. Todas con un fin, que nunca será el mismo para unas y otras. Divide et impera. Usa a una mujer para que traiga descendencia y luego, arrebátale al hijo para que lo críe otra persona. 

Todos estos planteamientos, y algunos más, están en El cuento de la criada. Es una lectura incómoda, desconcertante, terrible en su mensaje. Y el hecho de que se publicara hace más de treinta años convierte a Margaret Atwood en una especie de visionaria. ¿Por qué? Porque hay tantos paralelismos con la vida real, que asusta.

- Pienso en las niñas liberadas por Boko Haram después de tres años, o en las mujeres que fueron retenidas durante la guerra de los Balcanes, Congo o Ruanda. No es solo un acto de crueldad, es un arma de guerra. Se trata de anular a las mujeres, de usarlas y devolverlas como mercancía dañada. Son las mujeres las que perpetuarán o no un pueblo, una etnia. 

- La masa es manipulable y es fácil de atemorizar. Recuerdo lo que sabemos del mccartismo (EEUU) y de la Stasi (Alemania Oriental). El temor que produce ser denunciado por actividades subversivas, la facilidad para crear y justificar un servicio o red de espionaje o para conseguir una confesión. Nadie actúa cuando cualquiera puede delatarte y, además, evitas que unos confíen en otros.

- Pienso en las ropas que llevan las Criadas y pienso en burkas y velos que tapan el cuerpo de las mujeres evitando cualquier signo de feminidad. No son tan diferentes a los de cualquier comunidad religiosa (pensemos en las monjas).

- Mi lado ateo me lleva a pensar en la conveniencia de la fe y en el adoctrinamiento. Me hace pensar en la capacidad de convocatoria del Papa en la plaza de San Pedro del Vaticano, en la gente que va detrás de un paso de Semana Santa, en cómo se llena la misa de los domingos de señoras de cierta edad que no olvidan pasar por el confesionario a limpiar sus pecados. Me hace pensar en la peregrinación a la Meca, en las privaciones del ayuno musulmán (Ramadán) y la obligación del rezo diario.

- Echo un vistazo a la programación televisiva, a la manipulación informativa, a los intentos de los diferentes gobiernos por cargarse la educación. Le doy una vuelta a las confrontaciones sobre la guerra civil española, a por qué siempre salimos del instituto sin tener ni una mínima noción sobre nuestro pasado más reciente. Siempre es más cómodo manejar a un pueblo inculto o interesado en el entretenimiento (programas de corazón, fútbol...)
Ya lo decían los romanos: Panem et circenses.

Os avisé al principio. Es imposible que El cuento de la criada deje indiferente a nadie. Más aun, no hacer un lema de una de las frases que aparecen: Nolite te bastardes carborundorum




5 de mayo de 2017

Sobre mujeres, libros y momentos mágicos

Ha pasado bastante tiempo desde mi última publicación. Y durante estos días he leído varias novelas: 

La chica que dejaste atrás, de Jojo Moyes 
La Partitura, de Anna Casanovas
El domador de nubes, de Pilar Fernández Senac
Las horas, de Michael Cunningham
Casa de muñecas, de Henrik Ibsen (obra teatral)

Me negué a reseñar las dos primeras, en protesta por la estrategia de marketing usada por las editoriales, que ceden sus libros a diestro y siniestro en busca de publicidad y reseñas. Algo que me ha resultado mucho más chocante porque ni Jojo Moyes ni Anna Casanovas son unas principiantes y creo que tienen una cuota de lectoras fieles bastante amplia y consolidada. Pero así funciona el mercado y así funcionan lo que he dado en llamar lectoras-bloggers satélites, que crecen gracias a acercarse a escritoras de éxito, pero que siguen aceptando los libros gratis de editoriales y autores, no vaya a ser que leer a sus autores favoritos les cueste dinero...
Luego llegaron los días de estrés (los terribles cierres de trimestre), de cansancio y las merecidas vacaciones en forma de puente del 01 de mayo. Y me trajo un regalo del que no quería hablar mucho para no gafarlo: iba a conocer a M. Ángeles, una bloguera eventual, en Málaga, tierra que adoro por muchas razones. Solo os diré que ese encuentro fue justo como yo lo esperaba y no por eso menos especial y mágico. No es fácil congeniar desde el minuto uno con una persona que solo conoces por las redes sociales, pero este no fue ni mucho menos el caso. Hubo feeling del bueno.

Os contaré también que mis últimas lecturas me tienen un poco en rebeldía, mucho más ahora que me enfrento a El cuento de la criada, de Margaret Atwood. Hablan de mujeres, de ciertos roles que hoy en día continúan. Los libros que leo siempre me trastornan un poco, me hacen reflexionar, es probable que más de lo necesario. Así que, justo cuando mi cabeza era una bomba de relojería, asistí a la charla-coloquio que tuvo lugar en la biblioteca de Ugena el día 26 de abril, con Marisa Sicilia, y pocos días después conocí a M. Ángeles. Lo que ocurre cuando coincides con espíritus afines es que, cuando estás en plena crisis, cuando piensas que todo está perdido, que el futuro de las mujeres no va por buen camino entre tanta demagogia, falta de educación y discurso vacío, esas charlas con personas que piensan como tú y que tampoco lo han tenido fácil para abrirse camino, te devuelven la esperanza. Y eso hicieron Marisa y algunas de las personas que se acercaron a charlar a Ugena y también lo hizo M. Ángeles, con ese currículum que lleva detrás, con sus viajes, su experiencia y su energía positiva. Recuerdo muy claramente el momento en el que M. Ángeles mencionó el síndrome de la impostora: mujeres que han alcanzado cierto éxito o reconocimiento en lo que hacen y piensan que ese éxito no les pertenece. Todas esas conversaciones -también las que mantengo con Ana, del blog Ajuste de letras, o Cris D de Estantes de papel- me ayudan un poco a encauzar toda la frustración que me producen ciertas noticias: que siguen los casos de violencia de género, que Arabia Saudí ha sido aceptada como miembro de la comisión de Derechos de las Mujeres de la ONU, que cada día nos bombardean con anuncios en los que se espera de nosotras que seamos perfectas en todos los ámbitos de la vida: guapas, sanas, inteligentes, independientes pero a la vez timón de la familia, madres perfectas, buenas anfitrionas y mejores profesionales en el trabajo y un largo etcétera que os voy a ahorrar. Cuando eso ocurre y no tengo a mano una amiga con la que dialogar e intentar cambiar el mundo, están los libros. Y, después de esta larguísima introducción, que es a la vez un desahogo, voy a recomendaros dos lecturas:

Las horas, de Michael Cunningham

Premio Pulitzer en 1999 y con adaptación cinematográfica que recomiendo ver después de leer la novela. Meryl Streep, Nicole Kidman y Julianne Moore están soberbias en sus papeles y además encontraréis un guiño a una de las primeras escenas que seguro que os hará sonreír.
Las horas contiene las historias de tres mujeres en un momento concreto de sus vidas: 

Virginia Woolf, alejada de Londres y asfixiada por su retiro en Richmon (forzado por su estado mental, ya que estaba aquejada de crisis, cefaleas y períodos de ingreso en centros psiquiátricos). La novela empieza con los minutos antes de su suicidio y la carta a su marido Leonard Woolf, para posteriormente retomar los días en los que Virginia comenzó a escribir la novela La señora Dalloway.

Laura Brown, que vive en Los Ángeles en 1949. Una ama de casa que está leyendo La señora Dalloway, mientras se plantea qué hacer con su acomodada vida, con su marido y su hijo. Está de nuevo embarazada y se encuentra viviendo una vida que no desea, interpretando el papel de perfecta madre y esposa cada día.

Clarissa, en el Nueva York de finales del siglo XX. Es la representación de la señora Dalloway, pero situada en un tiempo y lugar muy diferentes a los de la novela de Virginia Woolf. Clarissa va a preparar una fiesta para su amigo Richard, al que han concedido el premio Carrouthers de poesía. Richard tiene sida y la relación con Clarissa está marcada por el pasado.

Lo que me llevó a leer esta obra fue la recreación que de ella hicieron en el programa radiofónico Videodrome usando fragmentos de la película, del libro y hablando de la biografía de Virginia Woolf. Es magnífica y podéis escucharla pinchando aquí: Primera parte y Segunda parte

Es una novela que se lee muy rápido, como un guion de película, pero llena de matices. Es la historia de tres mujeres asfixiadas por sus vidas, por su entorno. Si tenéis la oportunidad de leerla, no la dejéis escapar.

Casa de muñecas, de Henrik Ibsen

Como aparece al inicio, Casa de muñecas es un drama en tres actos. Teatro. Os puedo decir que se puede leer fácilmente en una tarde. 
El planteamiento de la obra es claro: Nora Helmer es una mujer de la que solo se espera que sea buena esposa, buena madre y que acate las decisiones de su marido al igual que hizo con las de su padre. En un momento dado aparece un conflicto en el que se desvela que Nora tomó una decisión a espaldas de su marido, que salvó la vida de éste, pero cuyo método es moralmente reprochable. Y hasta ahí puedo leer.
La verdadera importancia de Casa de muñecas está en que fue estrenada en 1880 y supuso todo un escándalo para la época. Las decisiones de Nora Helmer ponían en entredicho los valores familiares socialmente aceptados hasta el momento. El impacto de leerla es que, en 2017, todavía se repite ese patrón familiar y muchas mujeres quedan relegadas a ese papel de esposa florero. 

Os dejaré una escena:

NORA: Sí, así es, Torvald. En casa, papá me comunicaba todas sus opiniones, con lo que yo tenía las mismas; y caso de tener otras, las ocultaba; porque no hubieran sido de su agrado. Me llamaba su muñequita, y jugaba conmigo, lo mismo que yo jugaba con mis muñecas. Después vine a esta casa contigo...

HELMER: ¿Es así como te refieres a nuestro matrimonio?

NORA (Sin inmutarse)
Quiero decir que pasé de manos de papá a las tuyas. Lo dispusiste todo a tu gusto, y yo adquirí el mismo gusto que tú; o lo fingía; no sé exactamente... creo que las dos cosas; tan pronto una como otra. Cuando ahora pienso en ello, me parece haber vivido aquí como una pobre... al día. He vivido de hacer gracias para ti, Torvald. Pero eso era lo que tú querías. Tú y papá me habéis causado un gran daño. Sois culpables de que no sea nada.


Termino la entrada de hoy con un párrafo del libro Las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes, de Ute Ehrhardt.

<<Sólo quien no depende de los demás puede decidir libremente con quién quiere tener algo que ver y de qué manera. Únicamente las personas que adoptan sus propias decisiones y son independientes pueden convivir con los mismos derechos>>.









20 de abril de 2017

Presentación El último baile - 12 de mayo, 2017

Fue en agosto de 2015 la primera vez que tuve en las manos la versión completa de El último baile, de Marisa Sicilia. El primer capítulo lo leí algún tiempo antes y pensé que Andreas y Lili se merecían una historia con final feliz. Y Marisa nos la dio.

Hay novelas que se quedan contigo, que no te importa leer varias veces y que, cada una de ellas, las vives con la misma intensidad e incluso percibes diferentes matices. Cuando terminé de leer el borrador, aparte de no poder contener las lágrimas y el cúmulo de sentimientos que me había hecho sentir, pensé que era una historia que merecía ser publicada. Merecía ser leída. 

Quería que lectores como yo, que buscan novelas más sentimentales, más arriesgadas, más comprometidas, simplemente más... tuvieran la oportunidad que yo había tenido. 


Quienes me conocen, lo saben: estaría recomendando libros a todas horas. Pues yo quería decirle a cualquiera que quisiera escucharme: leed esta historia. Leed lo que vivieron Lili y Andreas, id con ellos a Viena, a Berlín, sentid su pasión, acompañadles cuando fueron felices y cuando no. Porque cuando hablo con Marisa Sicilia de ellos, tenemos muy claro que existieron, que fueron reales.

Así que, imaginad el camino recorrido desde agosto de 2015 hasta tenerla en papel en marzo de 2017. Imaginad toda la ilusión, las conversaciones, las expectativas y la larga espera hasta ver este sueño que un día creó Marisa, convertido en realidad.

Por eso hoy, saltándome el protocolo, quiero invitaros a la Presentación que tendrá lugar el 12 de mayo, en la Librería La Sombra (junto a Atocha), en Madrid. Acompañaré a la autora, algo que, como ya pasó en la presentación de La Dama del Paso, es un auténtico honor. Hablaremos mucho de Lili, de Andreas, de los secundarios, de la época y los cambios, de sentimientos, de amor. Para mí, es un día de celebración, de reconocimiento por el trabajo bien hecho, aunque sienta que llega con dos años de retraso. Es el día en el que ellos se visten de gala. Y también es un día muy especial para Marisa Sicilia. Venid. Prometemos poner todo nuestro corazón en ello y no dejarnos nada en el tintero.








17 de abril de 2017

Entre bambalinas - El Puerto de la Luz



Hace algunas semanas inicié esta sección Entre bambalinas de la mano de Marisa Grey y Marisa Sicilia para dar a conocer el trabajo que hay detrás de la ambientación y documentación de una novela romántica histórica.
Continuando con ella, esta vez os traigo una novela situada en Canarias. El Puerto de la Luz ha sido la obra ganadora del V premio HQÑ Digital y creo que el contexto y el fragmento os va a resultar tan atrayente que espero que decidáis conocer el resto de la historia.
Desde aquí quisiera agradecer a su autora, Jane Kelder, todo el trabajo que ha realizado para que esta entrada haya sido posible, tanto por el contenido como por las fotografías. Gracias.



El Puerto de la Luz

Jane Kelder

Novela ganadora del V premio HQÑ Digital
(20 de abril - Edición digital  y en Junio -Edición impresa)


SINOPSIS

Natalia tenía que decidir entre dos hombres y el agradecimiento o el amor.

El Puerto de la Luz es un viaje en el que se mezclan la huida y la búsqueda. ¿Cuántos nombres necesita una persona para saber quién es y desenterrar su origen? ¿Qué motivos llevan a esa persona a hacerse pasar por alguien que no es?

Nathalie Battle, Nathalie Lindstrom y Louise Fairley son la misma mujer en busca de respuestas: quién es, quién cree ella ser, quién piensan los demás que es. El camino en busca de su identidad la llevará a Gran Canaria, donde Natalia también encontrará el amor y la libertad de ser ella misma.


Jane, para ir entrando en materia...¿Cómo suena esta época?


A pianola. A principios de siglo todavía se mantenían las interpretaciones de fragmentos de ópera o los conciertos de piano en las reuniones caseras de los ingleses, pero, en lugares públicos, como el Club Náutico, ya se había impuesto la pianola, aunque a veces también había, más que orquestas, un grupo de músicos amenizando las veladas. Sin embargo, en el lado canario, no hay que olvidar la música popular (folías, isas, seguidillas…). Aunque aún no la habían compuesto (sería pocas décadas después), yo escuchaba de vez en cuando durante el proceso de escritura una versión musicada con timple de Campanas de Vegueta, que me encanta. Y, en la novela, he querido recuperar también las dos piezas que Saint-Saëns compuso para Las Palmas tras su estancia allí.


¿Por qué elegiste este lugar y esta época?


Barrio de los ingleses
Yo he vivido muchos años en Las Palmas y necesitaba hacerle un homenaje. Fueron unos años de plenitud, donde me descubrí a mí misma y me rodeé de gente que ha sido y es muy importante no solo en mi vida, sino en lo que soy. 

Allí también conocí la huella inglesa (la Playa del Inglés, la calle inglesa, el cementerio inglés, las casas coloniales, los edificios Miller y Elder…) y muchas veces me hacía el ejercicio de imaginarme esa peculiar convivencia entre dos culturas tan dispares. 



Durante la segunda mitad del siglo XIX y hasta la Guerra Civil española, la isla parecía una colonia inglesa y busqué un momento para ubicar la historia en la que ya hubiera terminado la guerra de Cuba porque fue algo que dejó huella. El canario lo vivió casi como un fratricidio. Sin embargo, como verás, el punto de vista de la novela se sitúa en la comunidad inglesa.


Y aquí toman relevancia lugares como el Las Palmas Lawn Tennis Club, el Hotel Santa Catalina, el Hotel Metropol, el Club Náutico (también había clubes de criquet, fútbol, golf… todos ellos ingleses).






Y no he querido olvidarme del Gabinete Literario, frente al cual solía quedar en una terracita para tomar café (ese café Tirma tan peculiar) con mis compañeros.

Añadiré, además, que es una novela con muchos guiños personales de mi experiencia allí, a personas, a personajes literarios y, sobre todo, al tema de la identidad, del que tantas veces he conversado en la isla.

Hotel Santa Catalina













¿Cómo hiciste para documentarte? ¿Cuáles han sido tus fuentes?


En primer lugar, ya llevaba muchas cosas aprendidas de mis años allí, y un libro que fue muy importante para despertar mi curiosidad fue Smoking Room, de Alonso Quesada, donde relata estampas de los ingleses en Canarias con un excelente sentido del humor (es mi autor canario favorito).








También había asistido a un curso del que luego se publicó el libro Varia lección sobre el 98. El modernismo en Canarias, coordinado por Eugenio Padorno. Allí tomé conciencia de la importancia de la construcción de El Puerto de la Luz (antes se usaba el Muelle de San Telmo) para que la modernidad entrara en la isla y aparecieran los grandes hoteles y se mejoraran los balnearios.




No puedo olvidar Tenerife y sus seis satélites, de Olivia Stone, donde en el capítulo dedicado a Gran Canaria uno se acerca a esa época desde el punto de vista inglés, que me ha venido muy bien.

Ni tampoco Los ingleses en Canarias, de Víctor Morales, que me costó mucho conseguirlo y documenta perfectamente esa época.



Y, por supuesto, la palabra. El hecho de tener a varios amigos trabajando en puestos importantes para la cultura canaria me ha ayudado a contrastar información y a ampliarla.


¿Hasta qué punto la época ha condicionado el comportamiento de tus protagonistas?

La época, la nacionalidad y la clase social…, son muchas cosas las que condicionan a los personas y, por tanto, siempre procuro que ocurra igual con los personajes. Por supuesto, el carácter no depende de ellas, pero sí las formas que adopta en cada uno. Por la parte inglesa era necesario dibujar sus prejuicios, ese sentimiento de superioridad que siempre han tenido de cara a otras nacionalidades y, mucho más, en sus colonias. Por el lado canario, sé que he hecho hincapié en la alegría, pero es que pienso en Las Palmas y enseguida me nace la sonrisa.

Los protagonistas:

Natalia: A los 21 años descubrió que su vida había sido un engaño y su condición social se vino abajo. Debe empezar de nuevo y su deseo es descubrir quién fue su padre, del que solo sabe que es canario. A los 25 años por fin logra su deseo de viajar a Canarias para encontrarlo, aunque para ello deba comprometerse con el viudo señor Nordholome, por quien siente un gran agradecimiento. Lo hará llena de remordimientos, pues le oculta su condición de bastarda y le hace creer que su nombre es Louise Fairley.

Dan Nordholome: Hijo del anterior. Tiene 32 años y toda su vida ha estado enmendando los errores de su ocioso padre. Es responsable y trabajador. Aunque su hermana insiste en que ya debe casarse, no ha encontrado a la mujer adecuada. Contra su voluntad, su corazón se sentirá arrebatado ante  la prometida de su padre y, dispuesto a impedir ese matrimonio, comenzará a investigar sobre el pasado de esa enigmática mujer.


Aquí tenéis un pequeño fragmento de El Puerto de la Luz.


–¿Y también puede prometerme que no era la amante de Lord Shrewsbury? –le preguntó él con evidente intención de lastimarla.
–Puedo prometérselo –respondió ella con tono y ojos desafiantes–. Puedo prometerle que jamás he mantenido ese tipo de relación que usted insinúa con ningún hombre, pero mis promesas no servirán de nada porque usted me sentenció desde la primera vez que supo que su padre iba a casarse conmigo.
–¡Su desfachatez no tiene límites! –masculló con desdén a la vez que se apartaba de ella y le dejaba por fin cierto margen de libertad.
Dan dio media vuelta y se dirigió hacia el otro lado de la habitación, se detuvo a mirar por la ventana, pero enseguida volvió a girarse y de nuevo avanzó hacia ella, aunque esta vez mantuvo una distancia decorosa.
–Yo sí le prometo algo: usted no se casará con mi padre. Haré todo lo posible para que así sea. Y en cuanto él sepa qué clase de persona ha escogido como esposa, no querrá volver a saber nada más de usted.
Natalia se estremeció, no supo si por sus palabras amenazantes o por el odio que percibió en la mirada de él.
–Tendrá que buscar usted a otro pelele para sus planes de matrimonio y no le recomiendo que escoja a Pearce… –Tras una pausa, añadió con evidentes ansias de regodearse en el insulto–: Aunque tal vez eso sería lo justo: ambos son de la misma calaña.
Afectada por una nueva humillación, Natalia, indignada, le arrojó el abanico, que golpeó sobre el rostro de él, y Dan, como si hubiera estado esperando un pretexto, avanzó hacia ella enfurecido, la agarró de ambos hombros con virulencia y la besó. Ella forcejeó para deshacerse de aquel doblegamiento al que sus labios y su espíritu estaban siendo sometidos, pero la fuerza de él le impidió separarse y las bocas continuaron unidas en un acto de pasión, desdén y dolor. Cuando por fin él la soltó, Dan la contempló victoriosamente, sin mostrar ningún cariño, y a continuación se frotó los labios con la mano como si quisiera desprenderse de su sabor. Con latente desprecio, añadió:
–¡No tiene usted tanto que ofrecer!

Dicho esto, abandonó la estancia y un portazo puso fin a aquel encuentro. 


Puerto de la Luz


10 de abril de 2017

Bajo el sol de medianoche - Marisa Grey


BAJO EL SOL DE MEDIANOCHE

Marisa Grey 



Edición impresa y digital
ISBN: 9788490703281

Ediciones B
(2017)


Romántica Histórica


SINOPSIS

En 1898 la ciudad de Dawson, en el remoto territorio del Yukón en Canadá, se ha convertido en el destino de miles de hombres y mujeres en busca del oro del río Klondike. Mientras todos sueñan con la nueva Fiebre del Oro, Cooper Mackenna se conforma con sobrevivir en su cabaña junto a sus perros, más deseoso de olvidarse de la mujer que le traicionó en el pasado que de hacerse rico. Lo que ignora Mackenna es que su pasado está a punto de reaparecer, cuando Lilianne Parker decide viajar hasta el Yukón en su busca para poner fin al último vínculo que la ata a un pasado doloroso. Su intención es conseguir una confesión de abandono que le permita solicitar el divorcio.
Cooper y Lilianne deberán decidir en quien confiar y si están dispuestos a averiguar qué sucedió en el pasado. Pero, por encima de todo, tendrán que averiguar si están dispuestos a darse una segunda oportunidad.
Bajo el sol de medianoche no es solo una historia de amor, es también una historia de superación por parte de una mujer deseosa de ponerse a prueba y de un hombre carente de ambición en un entorno donde el oro y la codicia reinan entre las calles de una ciudad extravagante y caótica, donde unos se hacen ricos en cuestión de horas mientras otros mueren en la absoluta miseria.


Os traigo mi última lectura conjunta en el Club De viaje literario. Como siempre, ha sido un placer poder compartir, en su compañía, lectura, opiniones, fotografías, vídeos... en torno a esta novela.


Bajo el sol de medianoche es una lectura que, por su extensión, ambientación y desarrollo, da bastante de sí cuando se comparte con otros lectores. Creo que ha sido donde más opiniones divergentes hemos tenido. Y eso, es enriquecedor.

La sinopsis nos da una primera idea de lo que vamos a encontrar. Desde el primer momento se intuye que los protagonistas, Cooper y Lilianne, estuvieron casados pero que algo en sus vidas provocó que se distanciaran. Una distancia que, en el caso de Lilianne, creía que estaba forzada por la separación y posterior muerte de Cooper. Sin embargo, cuando comprueba que la verdad es otra, se dirige hasta la inhóspita tierra del Yukón para enfrentarse al pasado y a Cooper y conseguir el divorcio.

Puede que muchos lectores crean que Bajo el sol de medianoche es una novela romántica histórica sin mayores pretensiones, pero para mí es mucho más. No solo hay un trabajo de documentación y ambientación bastante exhaustivo por parte de la autora en relación al fenómeno de la Fiebre del oro. También en cuanto a los diferentes conflictos (no solo los de la pareja) que van surgiendo a lo largo de la historia y que tienen que ver con una época de cambios -sociales, económicos, culturales- y con el retrato de un lugar como Dawson City, que se creó de la nada y que instaló sus propias reglas en aras de la supervivencia de sus ciudadanos. O como el propio San Francisco y su inmovilismo a la hora de cambiar las viejas costumbres, el papel de la mujer o las evidentes desigualdades sociales según el estatus al que se pertenecía.

Lilianne y Cooper tendrán que enfrentarse a su pasado y a sus sentimientos. Los años de separación y los acontecimientos a los que se han ido enfrentando tras ella han hecho que ninguno de los dos sea las mismas personas que cuando se conocieron y todo les parecía posible, cuando tenían ante sí un futuro. Es difícil decantarse por uno de ellos, ambos tienen un carácter y una personalidad lo suficientemente carismática como para que no se eclipsen el uno al otro. Os garantizo que habrá escenas que se quedarán en vuestra memoria y que conseguirán emocionaros.

—¿Qué nos ha ocurrido, Lily? —dijo sin venir a cuento, incapaz de sofocar la nostalgia que le sacudía—. Eres tú, y a la vez eres una extraña. Nueve años no son mucho y, sin embargo, parece que hayan pasado cien...

—Me siento como si hubiese pasado un siglo —reconoció ella con un deje de amargura—. Te lo ruego, devuélveme el documento del abogado. Yo seguiré con mi vida y tú con la tuya. Ya no somos los que fuimos, apenas nos reconocemos. Si seguimos con esta farsa, acabaremos haciéndonos daño, mucho más del que ya nos hicimos en el pasado.

En cuanto dijo las últimas palabras, el silencio se hizo presente como un tercero en la discordia. Cada uno centraba su atención en un punto, incapaz de mirarse. Cooper fue el primero en reaccionar, se puso en pie llevándose la vela con él.
—Estás equivocada, nada de lo que hagas ahora puede superar lo que ocurrió en el pasado. Hay heridas que nunca se cierran, solo aprendes a vivir con ellas. Te hacen más fuerte, más consciente de lo que quieres. Y yo quiero este mes.

Parece que todas las lectoras del Club hemos coincidido en diferenciar dos partes en esta novela: la parte en la que la historia está ambientada en el Yukón y la que transcurre en San Francisco. En mi opinión, en esa primera parte, Cooper y Lily se presentan ante el lector tal y como son ahora, y nos van descubriendo su pasado. Y está la ciudad de Dawson City -sus contrastes, su caos, su excentricidad- y en la que aparecen unos primeros secundarios empeñados en conseguir la separación de la pareja. En la segunda parte, la ciudad de San Francisco y la familia de Lilianne tomarán un mayor protagonismo y pondrán el broche final a su historia.

Como decía, uno de los puntos fuertes ha sido la documentación y recreación histórica, tanto por las descripciones, como por las referencias a personajes reales contemporáneos a los protagonistas. Es casi inevitable recurrir a internet para buscar los lugares que se describen y no quedarse enganchado a las fotografías de la época, o pensar en la locura que debió de ser para los hombres y mujeres que se embarcaron en el intento de mejorar sus vidas. Es algo que queda muy bien reflejado en la novela. En algún momento comentábamos que no habría estado de más incluir algún glosario de términos o notas a pie de página para evitar que el lector se pierda con algunas palabras como las referidas a los estatus de los buscadores de oro, tribus indias, etc... No obstante, no es algo que dificulte la lectura.

Probablemente no soy objetiva con esta novela, sobre todo porque la época me parece fascinante y porque Marisa Grey es una autora que siempre me conquista con su narrativa y con sus protagonistas y secundarios que, sin ser perfectos, tienen ese carisma que hace que te resulten familiares, que les quieras. Bajo el sol de medianoche es un viaje a través del tiempo. Y yo os invito a hacerlo.


Podéis ver el resto de reseñas pinchando en este enlace, junto al banner de la novela.