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17 de mayo de 2017

Sobre despedidas y eventos inolvidables


Hacer una presentación es toda una responsabilidad. Es como preparar una boda. Piensas que lo fundamental es que los asistentes se vayan contentos, que sientan que no han perdido su valioso tiempo y que ha merecido la pena. Si encima consigues que la novela les seduzca, misión cumplida.
Si preguntáis a un escritor cuándo es su momento más difícil y a la vez más placentero, es bastante probable que os diga que el día de la publicación de su novela, cuando la historia sale a la luz y deja de ser del autor para que sean los lectores quienes se apropien de ella.




Colaborar y llevar a cabo la Presentación de El último baile tuvo ese efecto secundario, especialmente al día siguiente, cuando se pasó la euforia. Era el momento en el que tenía que despedirme de Lilian y Andreas. Era una sensación que no había tenido antes. Una sensación de pérdida. Ésta es mi despedida.

Os diré que, hasta el último momento, esperaba que aparecieran por la puerta de la librería. Dos ancianos. Lili y Andreas. Ella enfundada en un abrigo largo, el pelo claro y bien peinado, la tez pálida y los labios de un discreto color rosado. Él con traje de chaqueta, el brazo colocado en posición caballerosa donde ella apoyaría su mano. La mirada clara y la sonrisa dulce hacia el amor de su vida y levemente socarrona hacia la audiencia.
Por supuesto era imposible y no solo por lo obvio, ser personajes de novela, sino también porque el espacio temporal desde ese encuentro en Viena del primer capítulo con el que empieza la novela, en 1952, hasta el momento actual casi los convierte en inmortales.
Sin embargo, yo quería que estuvieran. Poder preguntarles qué tal les había ido, si eran felices, y si se animarían a bailar un vals. Nosotras poníamos la música.

Como decía Marisa en su entrada, estamos nostálgicas. Lilian y Andreas se vistieron de gala el 12 de mayo y quisimos presentarlos oficialmente en sociedad. Sé que volveré a ellos. Sé que no pudimos hacer algo con más amor ni más cuidado. 
También sé que nunca podré agradecer suficiente a Marisa Sicilia dos cosas: que diera vida a estos protagonistas y secundarios y que me dejara participar en este baile. Me siento muy en deuda con ella por todo lo bueno que siempre me da, por lo mucho que me aporta. En breve volverá a hablar de Lilian y Andreas en el Club de lectura que han organizado en Valencia (el 10 de junio) y creedme cuando os digo que sentiré perdérmelo porque volverá a contagiar de entusiasmo a sus lectores y porque conseguirá hacer eso que se le da tan bien: defender sus historias y hacer que sus protagonistas cobren vida.
No quería cerrar esta entrada sin dar las gracias a todos los que asistieron y nos arroparon. Incluso quienes no pudieron acudir estuvieron presentes. Muchas de esas personas hacen mucho más enriquecedora mi vida y consiguen sacarme una sonrisa siempre.
Ojalá la vida me brinde la oportunidad de disfrutar de más momentos así. Hacen que todo merezca la pena.
Me ha sido imposible hacer mi propia crónica, solo esta entrada sentimental así que, si queréis saber lo que ocurrió el día que quisimos hacer un homenaje a Lilian y a Andreas, pero también a la época y a la música, os invito a que visitéis estos enlaces.


Crónica de la presentación, vídeos y fragmentos, por Marisa Sicilia

Crónica del evento de Inés Joyce, del blog En mi rincón de leer

Crónica del evento de Miss Brandon



Así me imagino a Lili y Andreas, un día cualquiera






14 de mayo de 2017

El cuento de la criada - Margaret Atwood


EL CUENTO DE LA CRIADA


Margaret Atwood

Edición impresa y ebook

ISBN: 9788498388015 
Salamandra
(2017)



Narrativa extranjera



SINOPSIS
Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.
En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.
Los peligros inherentes a mezclar religión y política; el empeño de todo poder absoluto en someter a las mujeres como paso conducente a sojuzgar a toda la población; la fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor: son tan sólo una muestra de los temas que aborda este relato desgarrador, aderezado con el sutil sarcasmo que constituye la seña de identidad de Margaret Atwood. Una escritora universal que, con el paso del tiempo, no deja de asombrarnos con la lucidez de sus ideas y la potencia de su prosa.

He estado a punto de no hacer esta entrada. No porque el libro no la merezca sino porque, mereciéndola, no me veo preparada para hablar de ella con justicia.
Tenía una ligera idea de lo que iba a encontrar. La reedición de la editorial así como el inminente estreno de la serie basada en la novela, iban dando pequeñas píldoras de información. Además de las charlas con Ani, administradora del blog Ajuste de letras, que fue la que me sumergió en el universo Atwood.
No obstante, no ha sido la historia que me esperaba y no creo que pueda hacer una reseña de ella. Solo consigue mantenerme en un estado de reflexión continuo.

El planteamiento de El cuento de la criada es el de una sociedad en la que las mujeres carecen de libertad y todas ellas asumen un papel en pro de la maternidad. El cómo se llega a esa situación nos lo irá contando Defred (Offred), una Criada, la protagonista de la historia. 

Imaginad la situación: las mujeres fértiles son entregadas a familias con el objetivo de quedar embarazadas por el cabeza de familia. Defred llega a casa de un Comandante - que pertenece a la élite y encargado de dejarla embarazada - donde convive con la Esposa y con dos Marthas (mujeres estériles que realizan las labores caseras). ¿Por qué una mujer accedería a eso? Porque la alternativa es que te envíen a las Colonias, donde tu vida no vale nada. ¿Puede que os esté dando demasiada información? Quizá, pero creo que lo importante no es lo que sabes antes de iniciar la lectura, sino lo que sientes mientras lo haces.

Por eso solo puedo dejaros un montón de pensamientos que surgían mientras tomaba contacto con la historia:

- ¿Qué necesita un gobierno para tomar el control y crear un estado de excepción? Una excusa y el miedo.

- ¿Qué puede acabar con los derechos de hombres y mujeres? ¿Cuáles son las herramientas más efectivas? Anula cualquier forma de manifestación de pensamiento (libros, periódicos independientes...), elimina a quienes ponen en duda el régimen y crea tu propia doctrina. Llámalo religión y limítate a mostrarla, a convertirla poco a poco en ley. No necesitas que sea justa, ni democrática ni cierta. Solo necesitas imponerla y dejar que cale.

- ¿Qué ocurre cuando tienes a una población femenina libre y con capacidad de decisión? ¿Qué ocurre cuando un hombre tiene una idea descabellada pero cuenta con las herramientas para llevarla a cabo? Crea un ejército, rodéate de colaboradores y seguidores -tanto o más fanáticos- como brazos ejecutores, anula y reprime cualquier forma de oposición y siembra el miedo. Crea tal caos y alarma que, cuando restituyas el orden, la gente piense que ese nuevo estado es ideal. 

- La eliminación de la memoria histórica, del pasado, hará que se pierda cualquier forma de toma de perspectiva.

- Convierte a la mujer en una cosa. Haz que piensen que viven en un estado matriarcal dotando de poder a Esposas, Marthas, Criadas, Tías... todas de una manera muy diferente. Todas con un fin, que nunca será el mismo para unas y otras. Divide et impera. Usa a una mujer para que traiga descendencia y luego, arrebátale al hijo para que lo críe otra persona. 

Todos estos planteamientos, y algunos más, están en El cuento de la criada. Es una lectura incómoda, desconcertante, terrible en su mensaje. Y el hecho de que se publicara hace más de treinta años convierte a Margaret Atwood en una especie de visionaria. ¿Por qué? Porque hay tantos paralelismos con la vida real, que asusta.

- Pienso en las niñas liberadas por Boko Haram después de tres años, o en las mujeres que fueron retenidas durante la guerra de los Balcanes, Congo o Ruanda. No es solo un acto de crueldad, es un arma de guerra. Se trata de anular a las mujeres, de usarlas y devolverlas como mercancía dañada. Son las mujeres las que perpetuarán o no un pueblo, una etnia. 

- La masa es manipulable y es fácil de atemorizar. Recuerdo lo que sabemos del mccartismo (EEUU) y de la Stasi (Alemania Oriental). El temor que produce ser denunciado por actividades subversivas, la facilidad para crear y justificar un servicio o red de espionaje o para conseguir una confesión. Nadie actúa cuando cualquiera puede delatarte y, además, evitas que unos confíen en otros.

- Pienso en las ropas que llevan las Criadas y pienso en burkas y velos que tapan el cuerpo de las mujeres evitando cualquier signo de feminidad. No son tan diferentes a los de cualquier comunidad religiosa (pensemos en las monjas).

- Mi lado ateo me lleva a pensar en la conveniencia de la fe y en el adoctrinamiento. Me hace pensar en la capacidad de convocatoria del Papa en la plaza de San Pedro del Vaticano, en la gente que va detrás de un paso de Semana Santa, en cómo se llena la misa de los domingos de señoras de cierta edad que no olvidan pasar por el confesionario a limpiar sus pecados. Me hace pensar en la peregrinación a la Meca, en las privaciones del ayuno musulmán (Ramadán) y la obligación del rezo diario.

- Echo un vistazo a la programación televisiva, a la manipulación informativa, a los intentos de los diferentes gobiernos por cargarse la educación. Le doy una vuelta a las confrontaciones sobre la guerra civil española, a por qué siempre salimos del instituto sin tener ni una mínima noción sobre nuestro pasado más reciente. Siempre es más cómodo manejar a un pueblo inculto o interesado en el entretenimiento (programas de corazón, fútbol...)
Ya lo decían los romanos: Panem et circenses.

Os avisé al principio. Es imposible que El cuento de la criada deje indiferente a nadie. Más aun, no hacer un lema de una de las frases que aparecen: Nolite te bastardes carborundorum




5 de mayo de 2017

Sobre mujeres, libros y momentos mágicos

Ha pasado bastante tiempo desde mi última publicación. Y durante estos días he leído varias novelas: 

La chica que dejaste atrás, de Jojo Moyes 
La Partitura, de Anna Casanovas
El domador de nubes, de Pilar Fernández Senac
Las horas, de Michael Cunningham
Casa de muñecas, de Henrik Ibsen (obra teatral)

Me negué a reseñar las dos primeras, en protesta por la estrategia de marketing usada por las editoriales, que ceden sus libros a diestro y siniestro en busca de publicidad y reseñas. Algo que me ha resultado mucho más chocante porque ni Jojo Moyes ni Anna Casanovas son unas principiantes y creo que tienen una cuota de lectoras fieles bastante amplia y consolidada. Pero así funciona el mercado y así funcionan lo que he dado en llamar lectoras-bloggers satélites, que crecen gracias a acercarse a escritoras de éxito, pero que siguen aceptando los libros gratis de editoriales y autores, no vaya a ser que leer a sus autores favoritos les cueste dinero...
Luego llegaron los días de estrés (los terribles cierres de trimestre), de cansancio y las merecidas vacaciones en forma de puente del 01 de mayo. Y me trajo un regalo del que no quería hablar mucho para no gafarlo: iba a conocer a M. Ángeles, una bloguera eventual, en Málaga, tierra que adoro por muchas razones. Solo os diré que ese encuentro fue justo como yo lo esperaba y no por eso menos especial y mágico. No es fácil congeniar desde el minuto uno con una persona que solo conoces por las redes sociales, pero este no fue ni mucho menos el caso. Hubo feeling del bueno.

Os contaré también que mis últimas lecturas me tienen un poco en rebeldía, mucho más ahora que me enfrento a El cuento de la criada, de Margaret Atwood. Hablan de mujeres, de ciertos roles que hoy en día continúan. Los libros que leo siempre me trastornan un poco, me hacen reflexionar, es probable que más de lo necesario. Así que, justo cuando mi cabeza era una bomba de relojería, asistí a la charla-coloquio que tuvo lugar en la biblioteca de Ugena el día 26 de abril, con Marisa Sicilia, y pocos días después conocí a M. Ángeles. Lo que ocurre cuando coincides con espíritus afines es que, cuando estás en plena crisis, cuando piensas que todo está perdido, que el futuro de las mujeres no va por buen camino entre tanta demagogia, falta de educación y discurso vacío, esas charlas con personas que piensan como tú y que tampoco lo han tenido fácil para abrirse camino, te devuelven la esperanza. Y eso hicieron Marisa y algunas de las personas que se acercaron a charlar a Ugena y también lo hizo M. Ángeles, con ese currículum que lleva detrás, con sus viajes, su experiencia y su energía positiva. Recuerdo muy claramente el momento en el que M. Ángeles mencionó el síndrome de la impostora: mujeres que han alcanzado cierto éxito o reconocimiento en lo que hacen y piensan que ese éxito no les pertenece. Todas esas conversaciones -también las que mantengo con Ana, del blog Ajuste de letras, o Cris D de Estantes de papel- me ayudan un poco a encauzar toda la frustración que me producen ciertas noticias: que siguen los casos de violencia de género, que Arabia Saudí ha sido aceptada como miembro de la comisión de Derechos de las Mujeres de la ONU, que cada día nos bombardean con anuncios en los que se espera de nosotras que seamos perfectas en todos los ámbitos de la vida: guapas, sanas, inteligentes, independientes pero a la vez timón de la familia, madres perfectas, buenas anfitrionas y mejores profesionales en el trabajo y un largo etcétera que os voy a ahorrar. Cuando eso ocurre y no tengo a mano una amiga con la que dialogar e intentar cambiar el mundo, están los libros. Y, después de esta larguísima introducción, que es a la vez un desahogo, voy a recomendaros dos lecturas:

Las horas, de Michael Cunningham

Premio Pulitzer en 1999 y con adaptación cinematográfica que recomiendo ver después de leer la novela. Meryl Streep, Nicole Kidman y Julianne Moore están soberbias en sus papeles y además encontraréis un guiño a una de las primeras escenas que seguro que os hará sonreír.
Las horas contiene las historias de tres mujeres en un momento concreto de sus vidas: 

Virginia Woolf, alejada de Londres y asfixiada por su retiro en Richmon (forzado por su estado mental, ya que estaba aquejada de crisis, cefaleas y períodos de ingreso en centros psiquiátricos). La novela empieza con los minutos antes de su suicidio y la carta a su marido Leonard Woolf, para posteriormente retomar los días en los que Virginia comenzó a escribir la novela La señora Dalloway.

Laura Brown, que vive en Los Ángeles en 1949. Una ama de casa que está leyendo La señora Dalloway, mientras se plantea qué hacer con su acomodada vida, con su marido y su hijo. Está de nuevo embarazada y se encuentra viviendo una vida que no desea, interpretando el papel de perfecta madre y esposa cada día.

Clarissa, en el Nueva York de finales del siglo XX. Es la representación de la señora Dalloway, pero situada en un tiempo y lugar muy diferentes a los de la novela de Virginia Woolf. Clarissa va a preparar una fiesta para su amigo Richard, al que han concedido el premio Carrouthers de poesía. Richard tiene sida y la relación con Clarissa está marcada por el pasado.

Lo que me llevó a leer esta obra fue la recreación que de ella hicieron en el programa radiofónico Videodrome usando fragmentos de la película, del libro y hablando de la biografía de Virginia Woolf. Es magnífica y podéis escucharla pinchando aquí: Primera parte y Segunda parte

Es una novela que se lee muy rápido, como un guion de película, pero llena de matices. Es la historia de tres mujeres asfixiadas por sus vidas, por su entorno. Si tenéis la oportunidad de leerla, no la dejéis escapar.

Casa de muñecas, de Henrik Ibsen

Como aparece al inicio, Casa de muñecas es un drama en tres actos. Teatro. Os puedo decir que se puede leer fácilmente en una tarde. 
El planteamiento de la obra es claro: Nora Helmer es una mujer de la que solo se espera que sea buena esposa, buena madre y que acate las decisiones de su marido al igual que hizo con las de su padre. En un momento dado aparece un conflicto en el que se desvela que Nora tomó una decisión a espaldas de su marido, que salvó la vida de éste, pero cuyo método es moralmente reprochable. Y hasta ahí puedo leer.
La verdadera importancia de Casa de muñecas está en que fue estrenada en 1880 y supuso todo un escándalo para la época. Las decisiones de Nora Helmer ponían en entredicho los valores familiares socialmente aceptados hasta el momento. El impacto de leerla es que, en 2017, todavía se repite ese patrón familiar y muchas mujeres quedan relegadas a ese papel de esposa florero. 

Os dejaré una escena:

NORA: Sí, así es, Torvald. En casa, papá me comunicaba todas sus opiniones, con lo que yo tenía las mismas; y caso de tener otras, las ocultaba; porque no hubieran sido de su agrado. Me llamaba su muñequita, y jugaba conmigo, lo mismo que yo jugaba con mis muñecas. Después vine a esta casa contigo...

HELMER: ¿Es así como te refieres a nuestro matrimonio?

NORA (Sin inmutarse)
Quiero decir que pasé de manos de papá a las tuyas. Lo dispusiste todo a tu gusto, y yo adquirí el mismo gusto que tú; o lo fingía; no sé exactamente... creo que las dos cosas; tan pronto una como otra. Cuando ahora pienso en ello, me parece haber vivido aquí como una pobre... al día. He vivido de hacer gracias para ti, Torvald. Pero eso era lo que tú querías. Tú y papá me habéis causado un gran daño. Sois culpables de que no sea nada.


Termino la entrada de hoy con un párrafo del libro Las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes, de Ute Ehrhardt.

<<Sólo quien no depende de los demás puede decidir libremente con quién quiere tener algo que ver y de qué manera. Únicamente las personas que adoptan sus propias decisiones y son independientes pueden convivir con los mismos derechos>>.









20 de abril de 2017

Presentación El último baile - 12 de mayo, 2017

Fue en agosto de 2015 la primera vez que tuve en las manos la versión completa de El último baile, de Marisa Sicilia. El primer capítulo lo leí algún tiempo antes y pensé que Andreas y Lili se merecían una historia con final feliz. Y Marisa nos la dio.

Hay novelas que se quedan contigo, que no te importa leer varias veces y que, cada una de ellas, las vives con la misma intensidad e incluso percibes diferentes matices. Cuando terminé de leer el borrador, aparte de no poder contener las lágrimas y el cúmulo de sentimientos que me había hecho sentir, pensé que era una historia que merecía ser publicada. Merecía ser leída. 

Quería que lectores como yo, que buscan novelas más sentimentales, más arriesgadas, más comprometidas, simplemente más... tuvieran la oportunidad que yo había tenido. 


Quienes me conocen, lo saben: estaría recomendando libros a todas horas. Pues yo quería decirle a cualquiera que quisiera escucharme: leed esta historia. Leed lo que vivieron Lili y Andreas, id con ellos a Viena, a Berlín, sentid su pasión, acompañadles cuando fueron felices y cuando no. Porque cuando hablo con Marisa Sicilia de ellos, tenemos muy claro que existieron, que fueron reales.

Así que, imaginad el camino recorrido desde agosto de 2015 hasta tenerla en papel en marzo de 2017. Imaginad toda la ilusión, las conversaciones, las expectativas y la larga espera hasta ver este sueño que un día creó Marisa, convertido en realidad.

Por eso hoy, saltándome el protocolo, quiero invitaros a la Presentación que tendrá lugar el 12 de mayo, en la Librería La Sombra (junto a Atocha), en Madrid. Acompañaré a la autora, algo que, como ya pasó en la presentación de La Dama del Paso, es un auténtico honor. Hablaremos mucho de Lili, de Andreas, de los secundarios, de la época y los cambios, de sentimientos, de amor. Para mí, es un día de celebración, de reconocimiento por el trabajo bien hecho, aunque sienta que llega con dos años de retraso. Es el día en el que ellos se visten de gala. Y también es un día muy especial para Marisa Sicilia. Venid. Prometemos poner todo nuestro corazón en ello y no dejarnos nada en el tintero.








17 de abril de 2017

Entre bambalinas - El Puerto de la Luz



Hace algunas semanas inicié esta sección Entre bambalinas de la mano de Marisa Grey y Marisa Sicilia para dar a conocer el trabajo que hay detrás de la ambientación y documentación de una novela romántica histórica.
Continuando con ella, esta vez os traigo una novela situada en Canarias. El Puerto de la Luz ha sido la obra ganadora del V premio HQÑ Digital y creo que el contexto y el fragmento os va a resultar tan atrayente que espero que decidáis conocer el resto de la historia.
Desde aquí quisiera agradecer a su autora, Jane Kelder, todo el trabajo que ha realizado para que esta entrada haya sido posible, tanto por el contenido como por las fotografías. Gracias.



El Puerto de la Luz

Jane Kelder

Novela ganadora del V premio HQÑ Digital
(20 de abril - Edición digital  y en Junio -Edición impresa)


SINOPSIS

Natalia tenía que decidir entre dos hombres y el agradecimiento o el amor.

El Puerto de la Luz es un viaje en el que se mezclan la huida y la búsqueda. ¿Cuántos nombres necesita una persona para saber quién es y desenterrar su origen? ¿Qué motivos llevan a esa persona a hacerse pasar por alguien que no es?

Nathalie Battle, Nathalie Lindstrom y Louise Fairley son la misma mujer en busca de respuestas: quién es, quién cree ella ser, quién piensan los demás que es. El camino en busca de su identidad la llevará a Gran Canaria, donde Natalia también encontrará el amor y la libertad de ser ella misma.


Jane, para ir entrando en materia...¿Cómo suena esta época?


A pianola. A principios de siglo todavía se mantenían las interpretaciones de fragmentos de ópera o los conciertos de piano en las reuniones caseras de los ingleses, pero, en lugares públicos, como el Club Náutico, ya se había impuesto la pianola, aunque a veces también había, más que orquestas, un grupo de músicos amenizando las veladas. Sin embargo, en el lado canario, no hay que olvidar la música popular (folías, isas, seguidillas…). Aunque aún no la habían compuesto (sería pocas décadas después), yo escuchaba de vez en cuando durante el proceso de escritura una versión musicada con timple de Campanas de Vegueta, que me encanta. Y, en la novela, he querido recuperar también las dos piezas que Saint-Saëns compuso para Las Palmas tras su estancia allí.


¿Por qué elegiste este lugar y esta época?


Barrio de los ingleses
Yo he vivido muchos años en Las Palmas y necesitaba hacerle un homenaje. Fueron unos años de plenitud, donde me descubrí a mí misma y me rodeé de gente que ha sido y es muy importante no solo en mi vida, sino en lo que soy. 

Allí también conocí la huella inglesa (la Playa del Inglés, la calle inglesa, el cementerio inglés, las casas coloniales, los edificios Miller y Elder…) y muchas veces me hacía el ejercicio de imaginarme esa peculiar convivencia entre dos culturas tan dispares. 



Durante la segunda mitad del siglo XIX y hasta la Guerra Civil española, la isla parecía una colonia inglesa y busqué un momento para ubicar la historia en la que ya hubiera terminado la guerra de Cuba porque fue algo que dejó huella. El canario lo vivió casi como un fratricidio. Sin embargo, como verás, el punto de vista de la novela se sitúa en la comunidad inglesa.


Y aquí toman relevancia lugares como el Las Palmas Lawn Tennis Club, el Hotel Santa Catalina, el Hotel Metropol, el Club Náutico (también había clubes de criquet, fútbol, golf… todos ellos ingleses).






Y no he querido olvidarme del Gabinete Literario, frente al cual solía quedar en una terracita para tomar café (ese café Tirma tan peculiar) con mis compañeros.

Añadiré, además, que es una novela con muchos guiños personales de mi experiencia allí, a personas, a personajes literarios y, sobre todo, al tema de la identidad, del que tantas veces he conversado en la isla.

Hotel Santa Catalina













¿Cómo hiciste para documentarte? ¿Cuáles han sido tus fuentes?


En primer lugar, ya llevaba muchas cosas aprendidas de mis años allí, y un libro que fue muy importante para despertar mi curiosidad fue Smoking Room, de Alonso Quesada, donde relata estampas de los ingleses en Canarias con un excelente sentido del humor (es mi autor canario favorito).








También había asistido a un curso del que luego se publicó el libro Varia lección sobre el 98. El modernismo en Canarias, coordinado por Eugenio Padorno. Allí tomé conciencia de la importancia de la construcción de El Puerto de la Luz (antes se usaba el Muelle de San Telmo) para que la modernidad entrara en la isla y aparecieran los grandes hoteles y se mejoraran los balnearios.




No puedo olvidar Tenerife y sus seis satélites, de Olivia Stone, donde en el capítulo dedicado a Gran Canaria uno se acerca a esa época desde el punto de vista inglés, que me ha venido muy bien.

Ni tampoco Los ingleses en Canarias, de Víctor Morales, que me costó mucho conseguirlo y documenta perfectamente esa época.



Y, por supuesto, la palabra. El hecho de tener a varios amigos trabajando en puestos importantes para la cultura canaria me ha ayudado a contrastar información y a ampliarla.


¿Hasta qué punto la época ha condicionado el comportamiento de tus protagonistas?

La época, la nacionalidad y la clase social…, son muchas cosas las que condicionan a los personas y, por tanto, siempre procuro que ocurra igual con los personajes. Por supuesto, el carácter no depende de ellas, pero sí las formas que adopta en cada uno. Por la parte inglesa era necesario dibujar sus prejuicios, ese sentimiento de superioridad que siempre han tenido de cara a otras nacionalidades y, mucho más, en sus colonias. Por el lado canario, sé que he hecho hincapié en la alegría, pero es que pienso en Las Palmas y enseguida me nace la sonrisa.

Los protagonistas:

Natalia: A los 21 años descubrió que su vida había sido un engaño y su condición social se vino abajo. Debe empezar de nuevo y su deseo es descubrir quién fue su padre, del que solo sabe que es canario. A los 25 años por fin logra su deseo de viajar a Canarias para encontrarlo, aunque para ello deba comprometerse con el viudo señor Nordholome, por quien siente un gran agradecimiento. Lo hará llena de remordimientos, pues le oculta su condición de bastarda y le hace creer que su nombre es Louise Fairley.

Dan Nordholome: Hijo del anterior. Tiene 32 años y toda su vida ha estado enmendando los errores de su ocioso padre. Es responsable y trabajador. Aunque su hermana insiste en que ya debe casarse, no ha encontrado a la mujer adecuada. Contra su voluntad, su corazón se sentirá arrebatado ante  la prometida de su padre y, dispuesto a impedir ese matrimonio, comenzará a investigar sobre el pasado de esa enigmática mujer.


Aquí tenéis un pequeño fragmento de El Puerto de la Luz.


–¿Y también puede prometerme que no era la amante de Lord Shrewsbury? –le preguntó él con evidente intención de lastimarla.
–Puedo prometérselo –respondió ella con tono y ojos desafiantes–. Puedo prometerle que jamás he mantenido ese tipo de relación que usted insinúa con ningún hombre, pero mis promesas no servirán de nada porque usted me sentenció desde la primera vez que supo que su padre iba a casarse conmigo.
–¡Su desfachatez no tiene límites! –masculló con desdén a la vez que se apartaba de ella y le dejaba por fin cierto margen de libertad.
Dan dio media vuelta y se dirigió hacia el otro lado de la habitación, se detuvo a mirar por la ventana, pero enseguida volvió a girarse y de nuevo avanzó hacia ella, aunque esta vez mantuvo una distancia decorosa.
–Yo sí le prometo algo: usted no se casará con mi padre. Haré todo lo posible para que así sea. Y en cuanto él sepa qué clase de persona ha escogido como esposa, no querrá volver a saber nada más de usted.
Natalia se estremeció, no supo si por sus palabras amenazantes o por el odio que percibió en la mirada de él.
–Tendrá que buscar usted a otro pelele para sus planes de matrimonio y no le recomiendo que escoja a Pearce… –Tras una pausa, añadió con evidentes ansias de regodearse en el insulto–: Aunque tal vez eso sería lo justo: ambos son de la misma calaña.
Afectada por una nueva humillación, Natalia, indignada, le arrojó el abanico, que golpeó sobre el rostro de él, y Dan, como si hubiera estado esperando un pretexto, avanzó hacia ella enfurecido, la agarró de ambos hombros con virulencia y la besó. Ella forcejeó para deshacerse de aquel doblegamiento al que sus labios y su espíritu estaban siendo sometidos, pero la fuerza de él le impidió separarse y las bocas continuaron unidas en un acto de pasión, desdén y dolor. Cuando por fin él la soltó, Dan la contempló victoriosamente, sin mostrar ningún cariño, y a continuación se frotó los labios con la mano como si quisiera desprenderse de su sabor. Con latente desprecio, añadió:
–¡No tiene usted tanto que ofrecer!

Dicho esto, abandonó la estancia y un portazo puso fin a aquel encuentro. 


Puerto de la Luz


10 de abril de 2017

Bajo el sol de medianoche - Marisa Grey


BAJO EL SOL DE MEDIANOCHE

Marisa Grey 



Edición impresa y digital
ISBN: 9788490703281

Ediciones B
(2017)


Romántica Histórica


SINOPSIS

En 1898 la ciudad de Dawson, en el remoto territorio del Yukón en Canadá, se ha convertido en el destino de miles de hombres y mujeres en busca del oro del río Klondike. Mientras todos sueñan con la nueva Fiebre del Oro, Cooper Mackenna se conforma con sobrevivir en su cabaña junto a sus perros, más deseoso de olvidarse de la mujer que le traicionó en el pasado que de hacerse rico. Lo que ignora Mackenna es que su pasado está a punto de reaparecer, cuando Lilianne Parker decide viajar hasta el Yukón en su busca para poner fin al último vínculo que la ata a un pasado doloroso. Su intención es conseguir una confesión de abandono que le permita solicitar el divorcio.
Cooper y Lilianne deberán decidir en quien confiar y si están dispuestos a averiguar qué sucedió en el pasado. Pero, por encima de todo, tendrán que averiguar si están dispuestos a darse una segunda oportunidad.
Bajo el sol de medianoche no es solo una historia de amor, es también una historia de superación por parte de una mujer deseosa de ponerse a prueba y de un hombre carente de ambición en un entorno donde el oro y la codicia reinan entre las calles de una ciudad extravagante y caótica, donde unos se hacen ricos en cuestión de horas mientras otros mueren en la absoluta miseria.


Os traigo mi última lectura conjunta en el Club De viaje literario. Como siempre, ha sido un placer poder compartir, en su compañía, lectura, opiniones, fotografías, vídeos... en torno a esta novela.


Bajo el sol de medianoche es una lectura que, por su extensión, ambientación y desarrollo, da bastante de sí cuando se comparte con otros lectores. Creo que ha sido donde más opiniones divergentes hemos tenido. Y eso, es enriquecedor.

La sinopsis nos da una primera idea de lo que vamos a encontrar. Desde el primer momento se intuye que los protagonistas, Cooper y Lilianne, estuvieron casados pero que algo en sus vidas provocó que se distanciaran. Una distancia que, en el caso de Lilianne, creía que estaba forzada por la separación y posterior muerte de Cooper. Sin embargo, cuando comprueba que la verdad es otra, se dirige hasta la inhóspita tierra del Yukón para enfrentarse al pasado y a Cooper y conseguir el divorcio.

Puede que muchos lectores crean que Bajo el sol de medianoche es una novela romántica histórica sin mayores pretensiones, pero para mí es mucho más. No solo hay un trabajo de documentación y ambientación bastante exhaustivo por parte de la autora en relación al fenómeno de la Fiebre del oro. También en cuanto a los diferentes conflictos (no solo los de la pareja) que van surgiendo a lo largo de la historia y que tienen que ver con una época de cambios -sociales, económicos, culturales- y con el retrato de un lugar como Dawson City, que se creó de la nada y que instaló sus propias reglas en aras de la supervivencia de sus ciudadanos. O como el propio San Francisco y su inmovilismo a la hora de cambiar las viejas costumbres, el papel de la mujer o las evidentes desigualdades sociales según el estatus al que se pertenecía.

Lilianne y Cooper tendrán que enfrentarse a su pasado y a sus sentimientos. Los años de separación y los acontecimientos a los que se han ido enfrentando tras ella han hecho que ninguno de los dos sea las mismas personas que cuando se conocieron y todo les parecía posible, cuando tenían ante sí un futuro. Es difícil decantarse por uno de ellos, ambos tienen un carácter y una personalidad lo suficientemente carismática como para que no se eclipsen el uno al otro. Os garantizo que habrá escenas que se quedarán en vuestra memoria y que conseguirán emocionaros.

—¿Qué nos ha ocurrido, Lily? —dijo sin venir a cuento, incapaz de sofocar la nostalgia que le sacudía—. Eres tú, y a la vez eres una extraña. Nueve años no son mucho y, sin embargo, parece que hayan pasado cien...

—Me siento como si hubiese pasado un siglo —reconoció ella con un deje de amargura—. Te lo ruego, devuélveme el documento del abogado. Yo seguiré con mi vida y tú con la tuya. Ya no somos los que fuimos, apenas nos reconocemos. Si seguimos con esta farsa, acabaremos haciéndonos daño, mucho más del que ya nos hicimos en el pasado.

En cuanto dijo las últimas palabras, el silencio se hizo presente como un tercero en la discordia. Cada uno centraba su atención en un punto, incapaz de mirarse. Cooper fue el primero en reaccionar, se puso en pie llevándose la vela con él.
—Estás equivocada, nada de lo que hagas ahora puede superar lo que ocurrió en el pasado. Hay heridas que nunca se cierran, solo aprendes a vivir con ellas. Te hacen más fuerte, más consciente de lo que quieres. Y yo quiero este mes.

Parece que todas las lectoras del Club hemos coincidido en diferenciar dos partes en esta novela: la parte en la que la historia está ambientada en el Yukón y la que transcurre en San Francisco. En mi opinión, en esa primera parte, Cooper y Lily se presentan ante el lector tal y como son ahora, y nos van descubriendo su pasado. Y está la ciudad de Dawson City -sus contrastes, su caos, su excentricidad- y en la que aparecen unos primeros secundarios empeñados en conseguir la separación de la pareja. En la segunda parte, la ciudad de San Francisco y la familia de Lilianne tomarán un mayor protagonismo y pondrán el broche final a su historia.

Como decía, uno de los puntos fuertes ha sido la documentación y recreación histórica, tanto por las descripciones, como por las referencias a personajes reales contemporáneos a los protagonistas. Es casi inevitable recurrir a internet para buscar los lugares que se describen y no quedarse enganchado a las fotografías de la época, o pensar en la locura que debió de ser para los hombres y mujeres que se embarcaron en el intento de mejorar sus vidas. Es algo que queda muy bien reflejado en la novela. En algún momento comentábamos que no habría estado de más incluir algún glosario de términos o notas a pie de página para evitar que el lector se pierda con algunas palabras como las referidas a los estatus de los buscadores de oro, tribus indias, etc... No obstante, no es algo que dificulte la lectura.

Probablemente no soy objetiva con esta novela, sobre todo porque la época me parece fascinante y porque Marisa Grey es una autora que siempre me conquista con su narrativa y con sus protagonistas y secundarios que, sin ser perfectos, tienen ese carisma que hace que te resulten familiares, que les quieras. Bajo el sol de medianoche es un viaje a través del tiempo. Y yo os invito a hacerlo.


Podéis ver el resto de reseñas pinchando en este enlace, junto al banner de la novela.



5 de abril de 2017

Preparación para la próxima vida - Atticus Lish


PREPARACIÓN PARA LA PRÓXIMA VIDA


Atticus Lish

Edición impresa
ISBN: 9788416677153



Sexto piso
(2016)

Narrativa extranjera


SINOPSIS
Zou Lei es una inmigrante ilegal musulmana de origen chino –de la etnia uigur– que ha entrado en Estados Unidos por la frontera mexicana y que, intentando abrirse camino, malvive aceptando trabajos precarios e inhumanos, con el miedo constante a que las autoridades la descubran y la expulsen del país.
Brad Skinner es un excombatiente de la guerra de Irak que vuelve a su país arrastrando consigo todos los demonios del conflicto. Es un hombre roto a quien el horror y la violencia han marcado profundamente, y cuyas graves secuelas lo incapacitan para llevar una vida normal y amoldarse a esa otra locura consensuada que llamamos sociedad.
Zou Lei y Skinner se conocerán en mitad de sus respectivos naufragios, en el corazón del caos urbano que amenaza con devorarlos y los condena a existir en los márgenes. Su amor será otra forma de la necesidad, el último clavo ardiendo. Una estrategia de resistencia. La promesa de un horizonte y de un sentido en mitad de la desorientación, el vacío y el desamparo, la posibilidad de ternura en un entorno inhóspito e implacable, pero también una desesperada huida hacia delante ante la inevitable cuenta atrás. Mientras Zou Lei, con sus limitadísimos recursos, intenta encontrar el modo de normalizar su situación en el país, Skinner, siempre a un paso de la locura, luchará para que las sombras que lo asedian no lo arrastren definitivamente. ¿Existe en este mundo un futuro para ambos?
Con esta primera novela descarnada y conmovedora, Atticus Lish, hijo del legendario editor y escritor Gordon Lish, sorprendió a propios y extraños. Sin buscar ni el consejo ni la ayuda de su reputado padre, el autor publicó Preparación para la próxima vida en Tyrant Books, una pequeña editorial independiente de Nueva York, y se convirtió en uno de los fenómenos literarios del año, ganando, entre otros muchos premios, el PEN Faulkner Award.


Iba completamente a ciegas con esta novela. Solo había visto que una lectora, en cuyo criterio confío sin dudar, lo había leído y le había dado la puntuación más alta en Goodreads. Entonces fue cuando presté atención a la sinopsis y todo encajó. Sus protagonistas eran una inmigrante ilegal china de una etnia musulmana y un soldado que acaba de volver de la guerra de Irak con un claro trastorno mental causado por esa experiencia.

Preparación para la próxima vida me ha fascinado. El estilo del autor, tan diferente a lo que estamos acostumbrados, te hace partícipe del caos, de la acción, de las sensaciones. Es una novela que carece de diálogos puntuados, es decir, el lector es consciente de que está ante una conversación, pero carece de guiones. Un estilo que seguro que no es nuevo, pero sí para mí y por eso no puedo compararlo con ningún otro autor, lo que siempre me hace consciente de mi falta de experiencia lectora (o quizá de que debo de cambiar más a menudo de género).

Creo que la sinopsis es lo suficientemente clara para que ella misma sea una introducción de lo que el lector va a encontrar en la novela. Zou Lei y Skinner inician una relación amorosa precaria, como sus vidas, y ese es el eje de la novela. Sin embargo, Preparación para la próxima vida me ha parecido, ante todo, un retrato de la otra sociedad americana, los invisibles.

Se trata de una novela que te hace reflexionar y dudar sobre todo lo que conoces. Es la otra cara de la moneda. Aquí no hay familias de blancos residentes en zonas residenciales con casas de doble planta, jardín y garaje para la monovolumen y el coche de gama alta. Tampoco se trata de la historia de superación de los estudiantes negros que malviven junto a familias disfuncionales y que consiguen graduarse y llegar a ser bróker en Wall Street o jugadores de baloncesto famosos. Y, por supuesto, Skinner no es un ejemplo del perfecto soldado estadounidense, orgulloso de su estancia en Irak.

Atticus Lish pone el dedo en la llaga cuando habla de inmigración, de barrios llenos de individuos que intentan sobrevivir en un entorno racista donde no valen nada, donde no les importan a nadie. Deja clara la indefensión a la que están expuestos todos los inmigrantes -especialmente tras el 11-S-, y la de los jóvenes como Skinner que son arrojados a una guerra y devueltos a una sociedad en la que solo cuentan con la ayuda de los fármacos que les recetan, sin que su estado mental sea debidamente tratado. También se habla del régimen carcelario, de su huella, en relación a un secundario que irá tomando mayor protagonismo hacia el final. Es el retrato de la sociedad estadounidense gobernada por George Bush, que no debe de distar mucho de la actual gobernada por Trump. Es la Nueva York que no aparece en las guías turísticas.

El autor recurre a las frases cortas y descriptivas, sin ahondar en lo que sienten los protagonistas. Aun así, es inevitable que sientas la inseguridad y temor de Zou Lei a ser descubierta y encerrada por su condición de inmigrante ilegal, su esfuerzo por encajar y por encontrar trabajos esclavos que le permitan sobrevivir, los breves momentos de felicidad... Lo mismo ocurre con el caos que gobierna la vida de Skinner, las pesadillas, su obsesión por mejorar su condición física pero también el deterioro mental y físico sufrido.

Durante la lectura reflexionaba sobre algunos temas. ¿Qué sabemos de EEUU? ¿Qué es lo que siempre se nos ha mostrado? ¿Y si esa misma verdad a medias la extrapolamos a nuestras propias vidas? Mientras leía pensaba en la cantidad de conversaciones que he tenido con familiares y amigos que veían como una situación ideal vivir en Madrid. Todos coinciden en que es la capital, hay de todo, es enorme y atrayente. ¿Es que acaso no es genial poder vivir en la ciudad que tiene más teatros, cines, centros comerciales, museos y actividades culturales al alcance de la mano? ¿No es genial estar en una de las ciudades con más ofertas de empleo? Entonces me toca hacer de Atticus Lish y explicarles que no hay nada excitante en tardar dos horas cada día en ir y volver al trabajo, en un tren atestado de gente que acude a trabajar con la sensación constante de llegar tarde. No hay nada exótico en aguantar colas y atascos en todos y cada uno de los lugares que se visitan (si algo sobra en Madrid, es gente) ni tampoco en ver las cuatro torres a través de la famosa boina de polución de la capital,  en un radio de veinte o treinta kilómetros. Pensaba en las señoras sudamericanas que acuden cada día a las siete de la mañana a sus puestos como empleadas de hogar sin dar de alta, dormidas en los vagones; en los hombres de acento eslavo que se dirigen a las obras, en los guetos chinos de Cobo Calleja. Pensaba en los discursos del miedo, aquellos sobre estar o no en disposición de acoger a los refugiados, no vaya a ser que perdamos nuestra cómoda vida burguesa. 

Para mí, Preparación para la próxima vida ha sido un toque de atención, una especie de aviso: No os creáis todo lo que veis o lo que otros os muestran. No todo es God bless America y Hollywood. También existe Abu Ghraib y adolescentes armados que tirotean a sus compañeros de instituto y personas que son retenidas por entrar ilegalmente en el país sin importar sus buenas razones. Supervivientes.
Por eso hoy os recomiendo esta novela. Porque supone toda una experiencia lectora.

25 de marzo de 2017

Una imagen vale más... Gervasio Sánchez

La primera vez que vi el nombre de Gervasio Sánchez fue en Territorio Comanche, de Arturo Pérez-Reverte. Ésta es la foto de la Biblioteca de Sarajevo, de su destrucción. Todo un símbolo. Una guerra de la que reconoce que necesitó ayuda psicológica para superar el estrés postraumático que sufrió al volver de ella.





Desde entonces, voy siguiéndole la pista a este fotoperiodista nacido en Córdoba. Fue allí donde, en 2015, vi la exposición Antología, en la que se recogían 148 fotografías divididas en cinco bloques temáticos: América Latina (1984-1992)Balcanes (1991-1999)África (1994-2004), Vidas minadas (1995-2007) y Desaparecidos (1998-2010). 

Un recorrido en el que tuve que tragar saliva más de una vez y una de esas experiencias que te hace entrar con un estado de ánimo y salir con otro diferente. Su mirada es la de aquellos a los que las personas le importan, los que muestran las consecuencias de las guerras sin filtro, con el objetivo enfocado en lo humano. 

Es una de las voces más críticas con los políticos -su inmovilismo, participación y responsabilidad en los diferentes conflictos- y también con el propio gremio de la prensa.



               









Gervasio Sánchez es una de esas voces comprometidas, que predican en el desierto, que no teme señalarse y opinar cuando la ocasión lo requiere. Es uno de los valientes. Por eso, entre otras cosas, le admiro.

El 7 de mayo de 2008 recibió el Premio Ortega y Gasset de Fotografía y éste fue su discurso.

Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Es un gran honor porque varios de mis mejores amigos a los que respeto profesionalmente pertenecen a la plantilla de este diario. Queridos Ramón Lobo, Guillermo Altares, Miguel Ángel Villena, Jorge Marirrodriga, Francesc Relea, Miguel Gener, Alberto Ferreras, Gorka Lejarcegui, incluso tú querido Alfonso Armada, a los que he nombrado y a los que tengo en mi mente, a todos vosotros que me apoyasteis en los momentos más duros os dedico este premio de todo corazón.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi. Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias


Aquí os dejo el documental Imprescindibles, reconocido con el Delfín de Oro al mejor Docudrama en los Cannes Corporate Media & TV Awardsse. Cuesta no emocionarse.








18 de marzo de 2017

Escapar para vivir - Yeonmi Park


ESCAPAR PARA VIVIR


Yeonmi Park

Edición impresa 
ISBN: 9788416820733


Plataforma editorial
(2017)


Narrativa extranjera
Autobiografía



SINOPSIS

Yeonmi Park no soñaba con la libertad cuando escapó de Corea del Norte. Ni siquiera sabía qué significaba ser libre. Lo único que sabía era que huía para salvar la vida, que si su familia y ella seguían allí morirían: por el hambre, las enfermedades o incluso ejecutados.
Escapar para vivir es el relato de la lucha de Park por subsistir en el país más enigmático y represivo del mundo; su angustiosa huida hacia Corea del Sur a través del submundo de contrabandistas y traficantes de personas de China; y su transformación en una destacada activista pro derechos humanos… Todo ello antes de cumplir veintiún años.
Hoy en día, Park, cuya historia se hizo viral y dio la vuelta al mundo gracias a su conmovedor discurso en el One Young World de 2014, es una líder influyente para las generaciones más jóvenes de disidentes norcoreanos. Ha obtenido reconocimiento internacional como defensora de los derechos humanos en todo el mundo.
Un libro sobre la resiliencia del espíritu humano y el extraordinario poder del amor para vencer los horrores más espantosos y las circunstancias más desesperadas. «Tuve que aprender a amar a los demás», dice Yeonmi Park. «Y ahora estoy dispuesta a morir por ellos.»


Seguro que, en algún momento, habéis visto alguna noticia sobre el actual líder norcoreano Kim Jong-un. Sobre alguna de sus excentricidades, muchas de ellas tomadas como un chiste. Es probable que, en esta sociedad desinformada se hable más de su corte pelo que de su presunta implicación en el asesinato de su hermano Kim Jong-nam, el pasado febrero. Lo sorprendente es que tanto él como los anteriores líderes sigan haciendo lo que les viene en gana con la población de Corea del Norte. Y no hay nada como leer el testimonio de Yeonmi Park para tomar conciencia de la verdadera situación del país y de sus ciudadanos.

El discurso que Yeonmi, con apenas veintiún años, realizó en el One Young Word de 2014 consiguió hacer más visible el problema, ya que ha sido uno de los fenómenos virales en internet (al finalizar esta entrada, os dejo el vídeo, subtitulado en español). Ahora tenemos la oportunidad de leer su historia tras la publicación en español de Escapar para vivir (enero de 2017), que vio la luz en su versión inglesa en 2015. La estupenda reseña del blog Pluma, espada y varita me llevó a querer conocer su historia.

En Escapar para vivir, Yeonmi Park cuenta sus primeros años y los de su familia en Hyesan, Corea del Norte, y su huida a China y posteriormente a Corea del Sur. El impacto ante lo que cuenta sobre su infancia es mayor cuando lo lee una persona que dispone de libertad, opinión y capacidad para decidir. Y también cuando tiene a su alcance tantísimos bienes materiales. Yeonmi nos habla del hambre, del miedo constante, de la propaganda y de los medios a los que recurrieron sus padres para intentar sobrevivir en su país.

<<A los norcoreanos les dan vueltas por la cabeza dos historias todo el tiempo, como si fueran trenes en vías paralelas. Una es lo que te enseñan a creer; la otra es lo que ves con tus propios ojos.>>

Su hermana, con quince años, y luego su madre y ella misma (que en ese momento tenía trece años), deciden arriesgarse a cruzar la frontera y llegar a China bajo la promesa de una vida mejor. Entenderemos lo que supone caer en las redes de la trata de personas, con el hándicap añadido de ser mujeres, o lo que es lo mismo, objetos y esposas potenciales dispuestas a soportar cualquier cosa para sobrevivir bajo la autoridad de hombres que no conoces y para los que, de entrada, no significas nada.

<<Me repugna pensar en lo que yo y tantas otras chicas y mujeres tuvimos que hacer para sobrevivir en China. Desearía que nada de eso hubiera ocurrido y no tener que volver a hablar nunca de ello. Pero quiero que todos sepan la espantosa verdad sobre la trata de personas. Si el Gobierno chino le pusiera fin a su cruel política de enviar a los refugiados de vuelta a Corea del Norte, los intermediarios perderían todo su poder para explotar y esclavizar a esas mujeres. Aunque, por supuesto, si Corea del Norte no fuera un infierno en la tierra, las mujeres no necesitarían huir.>>

En la parte final, nos habla de lo que supuso llegar a Corea del Sur como refugiada, adaptarse a una vida en libertad y cómo ha llegado a convertirse en una defensora de los derechos humanos y una imagen para todos aquellos ciudadanos sin voz de Corea del Norte.

<<En Corea del Norte, normalmente se nos enseña a memorizarlo todo, y la mayoría de las veces solo hay una respuesta correcta para cada pregunta. Así que, cuando la profesora me preguntó mi color favorito, me esforcé en encontrar la respuesta "correcta". Nunca me habían enseñado a utilizar la parte mi cerebro encargada del "pensamiento crítico", la parte que realiza juicios razonados acerca de por qué una cosa parece mejor que otra.
La profesora me dijo:
— No es tan difícil. Yo, primero mi color favorito es el rosa. ¿Y el tuyo?
— ¡El rosa!— exclamé, aliviada de haber obtenido al fin la respuesta correcta. 
En Corea del Sur llegué a odiar la pregunta "¿Qué opinas?". ¿A quién le importaba lo que yo opinara? Me llevó mucho tiempo empezar a pensar por mí misma y entender por qué mis opiniones importaban. >>


Leer Escapar para vivir me ha hecho más consciente del poder manipulador de los gobiernos y la prensa, del negocio y la falta de humanidad que hay detrás de la trata de personas, de la vulnerabilidad de la mujer en el mundo, de lo que las personas son capaces de aguantar para vivir. Un testimonio tan duro como necesario. Al menos, nadie podrá decir que desconocía esta realidad. Puede que, después de leerlo, pensemos en si reírnos la próxima vez que veamos alguna imagen o noticia de Kim Jong-un.


Discurso en el One Young World de 2014