No tenía previsto hacer esta entrada pero ayer una no-reseña me hizo saltar como un resorte. Eso y la acumulación de acciones y omisiones por parte de cierto sector literario.
Hablo de una no-reseña porque escribir un par de párrafos y dos líneas sobre una novela me parece otra cosa. Hablo de no-reseña porque la sinopsis ocupaba más que la opinión y porque el párrafo más largo era eso, una opinión: no hablaba del libro, decía que había decidido leer esa novela romántica por las buenas opiniones de Goodreads de las que desconfiaba. Y decía además que desconfiaba de ellas porque normalmente las autoras autopublicadas repartían ejemplares a cambio de reseñas y era normal que las lectoras fueran especialmente benevolentes en las opiniones y estrellas. Y me hizo saltar porque todo eso lo dice en una reseña de una autora que no ha repartido ni un solo ejemplar de cortesía en busca de publicidad. Así que me sentí en el deber moral de decírselo a la blogger en cuestión, por cierto. Porque sí, habrá mucho de lo que dice, pero verlo escrito cuando la autora en este caso ni siquiera tiene presencia en las redes ni se dedica a ofrecer ejemplares en busca de publicidad, me molestó bastante. Antes de soltar la pulla, hay que saber si lo haces en el sitio y momento correctos.
(Edito esta parte un día después, tras recibir ciertos comentarios en público y en privado: El párrafo anterior no pretende decir que la blogger actuaba de mala fe o que pretendía atacar a la autora. Supongo que sí, que quería dejar constancia de lo que todos vemos sobre los comentarios inflados, pero creo que debe de hacerse en un contexto y momento adecuado, y no me pareció el caso).
(Edito esta parte un día después, tras recibir ciertos comentarios en público y en privado: El párrafo anterior no pretende decir que la blogger actuaba de mala fe o que pretendía atacar a la autora. Supongo que sí, que quería dejar constancia de lo que todos vemos sobre los comentarios inflados, pero creo que debe de hacerse en un contexto y momento adecuado, y no me pareció el caso).
¿Os habéis paseado últimamente por los supuestos blogs literarios especializados en novela romántica? Llamarles blogs literarios es el eufemismo del año. Sobre todo cuando das con auténticos blogs que se dedican a leer, reseñar, comentar y recomendar novelas. Hablo de los de verdad, sin petardeo. Lo otro, eso que tanto se lleva ahora, es otra cosa. Lo otro es un lector con afán de protagonismo que quiere leer gratis y se ampara en otros lectores (que también dicen llamarse bloggers) que les siguen para poder unirse al negocio.
Se supone que las editoriales pretenden dar visibilidad a su producto (que no al autor, salvo que sea la gallina de los huevos de oro) y para ello necesitan alguien que los promocione. Se supone que el blogger es un lector, normalmente lectora, del género romántico. Pero si escarbas un poco te darás cuenta de que no han leído a autoras españolas nunca... hasta ahora. Vamos, que el bagaje lector es, cuando menos, de risa. Y como las editoriales están apostando por ciertas autoras de romántica, ahí estarán las nuevas (y no tan nuevas) bloggers dispuestas a llenar de contenido publicitario sus blogs, a sortear marca páginas -sí, marca páginas, perdonad que no le vea el encanto a la cosa-, a sortear libros que no han comprado y de cuyo envío tienen que preocuparse y costear las autoras la mayoría de las veces, buscando seguidores, y lo que para mí raya el absurdo: aprovecharse de la iniciativa Adopta a una autora.
Lo de utilizar la iniciativa Adopta a una autora para darle bola a las actuales autoras españolas de romántica me parece cargarse toda una idea. Una buena idea. Y no porque se trate de autoras de novela romántica, ni mucho menos, sino por el contenido que ofrecen. Hay que ser serios porque serio es el planteamiento de la iniciativa:
El objetivo del proyecto Adopta una autora es dar a conocer la vida y obra de autoras pertenecientes a todas las épocas, nacionalidades, lenguas, géneros literarios y formatos de lectura. Para ello, una persona adopta a la autora de su elección para hablar de ella todo lo que pueda y más. Este proyecto es de larga duración. Estamos hablando de meses, incluso años. Hay que dedicarle tiempo, esfuerzo y muchas ganas.
Objetivo: El objetivo es promover, difundir y dar a conocer a la escritora que adoptes.
Se puede elegir a la autora que quieras, ahora bien, nuestra intención es dar a conocer autoras menos conocidas.
Si creéis que estoy diciendo una barbaridad o que estoy siendo desconsiderada, descortés o incluso acusica os invito a que hagáis una prueba: pinchad en las autoras adoptadas y mirad el contenido que ofrecen los diferentes blogs. Media un abismo. Y fijaos en el detalle: autoras menos conocidas. No me hagáis mencionar a autoras más que conocidas y con una carrera más que consolidada siendo usadas para este despropósito.
Supongo que a las editoriales esto les debe compensar. Digo lo de regalar ejemplares de cortesía con independencia de en las manos en las que caigan. Pero siempre me pregunto: ¿Qué ocurre cuando los diez o quince blogs colaboradores (otro eufemismo) sueltan sus reseñas y opiniones inundando las redes y pasan quince días? ¿Alguien ha pensado en que el método es tan conocido y poco fiable que ya nadie se cree ni la mitad de las reseñas que aparecen los primeros días cuando van acompañadas de la coletilla final "gracias a la editorial por el ejemplar"?
¿Los autores se han parado a pensar en si ese nuevo "público" o "seguidores accidentales" les compensa? Eras invisible hace unos meses para ese blog y de pronto, por arte de magia (es decir, tras recibir el ejemplar de la editorial) te conviertes en su autora fetiche. Pero en plan fan fatal. ¿No te dice nada?
Bloggers-satélites les llamo. Se arriman a la autora que más hype despierta.
Miedo me da pensar en el día que, por avatares del destino Ángeles Ibirika o Ana Iturgaiz -las menciono porque llevan tiempo sin publicar- lo hagan con, por ejemplo, Titania o Phoebe (algo poco probable para desgracia de estas editoriales). Ese día una horda de bloggers "descubrirán" (previo envío editorial, no lo olvidéis) a estas autoras y entonces dirán aquello de que nunca han leído nada de ellas pero que ahora ya saben que no podrán vivir sin sus libros. Y, mientras, a quienes ya llevamos leyendo romántica nacional unos años nos dará la risa. O nos decepcionará seguir viendo cómo el género sigue en manos de quien no debe.
Permitidme el sarcasmo. Permitidme el desahogo. Permitidme que vuelva al título de esta entrada. Los blogs literarios de novela romántica son y seguirán siendo otra cosa mientras exista este mercadeo en busca de ventas y visibilidad por parte de las editoriales y los autores, y la fama sin mérito por parte de los seudo-bloggers que cada día inundan las redes. No digáis que no estáis avisados.
Y ya, para terminar, por dejar una cosa clara a los bloggers que se ofendan con esta entrada: los autores no viven de los ejemplares de cortesía ni de las descargas ilegales. Así que, si queréis apoyar a un autor comprad sus libros y recomendadlos. A ver si llamamos a las cosas por su nombre y nos dejamos de gaitas.





