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5 de abril de 2017

Preparación para la próxima vida - Atticus Lish


PREPARACIÓN PARA LA PRÓXIMA VIDA


Atticus Lish

Edición impresa
ISBN: 9788416677153



Sexto piso
(2016)

Narrativa extranjera


SINOPSIS
Zou Lei es una inmigrante ilegal musulmana de origen chino –de la etnia uigur– que ha entrado en Estados Unidos por la frontera mexicana y que, intentando abrirse camino, malvive aceptando trabajos precarios e inhumanos, con el miedo constante a que las autoridades la descubran y la expulsen del país.
Brad Skinner es un excombatiente de la guerra de Irak que vuelve a su país arrastrando consigo todos los demonios del conflicto. Es un hombre roto a quien el horror y la violencia han marcado profundamente, y cuyas graves secuelas lo incapacitan para llevar una vida normal y amoldarse a esa otra locura consensuada que llamamos sociedad.
Zou Lei y Skinner se conocerán en mitad de sus respectivos naufragios, en el corazón del caos urbano que amenaza con devorarlos y los condena a existir en los márgenes. Su amor será otra forma de la necesidad, el último clavo ardiendo. Una estrategia de resistencia. La promesa de un horizonte y de un sentido en mitad de la desorientación, el vacío y el desamparo, la posibilidad de ternura en un entorno inhóspito e implacable, pero también una desesperada huida hacia delante ante la inevitable cuenta atrás. Mientras Zou Lei, con sus limitadísimos recursos, intenta encontrar el modo de normalizar su situación en el país, Skinner, siempre a un paso de la locura, luchará para que las sombras que lo asedian no lo arrastren definitivamente. ¿Existe en este mundo un futuro para ambos?
Con esta primera novela descarnada y conmovedora, Atticus Lish, hijo del legendario editor y escritor Gordon Lish, sorprendió a propios y extraños. Sin buscar ni el consejo ni la ayuda de su reputado padre, el autor publicó Preparación para la próxima vida en Tyrant Books, una pequeña editorial independiente de Nueva York, y se convirtió en uno de los fenómenos literarios del año, ganando, entre otros muchos premios, el PEN Faulkner Award.


Iba completamente a ciegas con esta novela. Solo había visto que una lectora, en cuyo criterio confío sin dudar, lo había leído y le había dado la puntuación más alta en Goodreads. Entonces fue cuando presté atención a la sinopsis y todo encajó. Sus protagonistas eran una inmigrante ilegal china de una etnia musulmana y un soldado que acaba de volver de la guerra de Irak con un claro trastorno mental causado por esa experiencia.

Preparación para la próxima vida me ha fascinado. El estilo del autor, tan diferente a lo que estamos acostumbrados, te hace partícipe del caos, de la acción, de las sensaciones. Es una novela que carece de diálogos puntuados, es decir, el lector es consciente de que está ante una conversación, pero carece de guiones. Un estilo que seguro que no es nuevo, pero sí para mí y por eso no puedo compararlo con ningún otro autor, lo que siempre me hace consciente de mi falta de experiencia lectora (o quizá de que debo de cambiar más a menudo de género).

Creo que la sinopsis es lo suficientemente clara para que ella misma sea una introducción de lo que el lector va a encontrar en la novela. Zou Lei y Skinner inician una relación amorosa precaria, como sus vidas, y ese es el eje de la novela. Sin embargo, Preparación para la próxima vida me ha parecido, ante todo, un retrato de la otra sociedad americana, los invisibles.

Se trata de una novela que te hace reflexionar y dudar sobre todo lo que conoces. Es la otra cara de la moneda. Aquí no hay familias de blancos residentes en zonas residenciales con casas de doble planta, jardín y garaje para la monovolumen y el coche de gama alta. Tampoco se trata de la historia de superación de los estudiantes negros que malviven junto a familias disfuncionales y que consiguen graduarse y llegar a ser bróker en Wall Street o jugadores de baloncesto famosos. Y, por supuesto, Skinner no es un ejemplo del perfecto soldado estadounidense, orgulloso de su estancia en Irak.

Atticus Lish pone el dedo en la llaga cuando habla de inmigración, de barrios llenos de individuos que intentan sobrevivir en un entorno racista donde no valen nada, donde no les importan a nadie. Deja clara la indefensión a la que están expuestos todos los inmigrantes -especialmente tras el 11-S-, y la de los jóvenes como Skinner que son arrojados a una guerra y devueltos a una sociedad en la que solo cuentan con la ayuda de los fármacos que les recetan, sin que su estado mental sea debidamente tratado. También se habla del régimen carcelario, de su huella, en relación a un secundario que irá tomando mayor protagonismo hacia el final. Es el retrato de la sociedad estadounidense gobernada por George Bush, que no debe de distar mucho de la actual gobernada por Trump. Es la Nueva York que no aparece en las guías turísticas.

El autor recurre a las frases cortas y descriptivas, sin ahondar en lo que sienten los protagonistas. Aun así, es inevitable que sientas la inseguridad y temor de Zou Lei a ser descubierta y encerrada por su condición de inmigrante ilegal, su esfuerzo por encajar y por encontrar trabajos esclavos que le permitan sobrevivir, los breves momentos de felicidad... Lo mismo ocurre con el caos que gobierna la vida de Skinner, las pesadillas, su obsesión por mejorar su condición física pero también el deterioro mental y físico sufrido.

Durante la lectura reflexionaba sobre algunos temas. ¿Qué sabemos de EEUU? ¿Qué es lo que siempre se nos ha mostrado? ¿Y si esa misma verdad a medias la extrapolamos a nuestras propias vidas? Mientras leía pensaba en la cantidad de conversaciones que he tenido con familiares y amigos que veían como una situación ideal vivir en Madrid. Todos coinciden en que es la capital, hay de todo, es enorme y atrayente. ¿Es que acaso no es genial poder vivir en la ciudad que tiene más teatros, cines, centros comerciales, museos y actividades culturales al alcance de la mano? ¿No es genial estar en una de las ciudades con más ofertas de empleo? Entonces me toca hacer de Atticus Lish y explicarles que no hay nada excitante en tardar dos horas cada día en ir y volver al trabajo, en un tren atestado de gente que acude a trabajar con la sensación constante de llegar tarde. No hay nada exótico en aguantar colas y atascos en todos y cada uno de los lugares que se visitan (si algo sobra en Madrid, es gente) ni tampoco en ver las cuatro torres a través de la famosa boina de polución de la capital,  en un radio de veinte o treinta kilómetros. Pensaba en las señoras sudamericanas que acuden cada día a las siete de la mañana a sus puestos como empleadas de hogar sin dar de alta, dormidas en los vagones; en los hombres de acento eslavo que se dirigen a las obras, en los guetos chinos de Cobo Calleja. Pensaba en los discursos del miedo, aquellos sobre estar o no en disposición de acoger a los refugiados, no vaya a ser que perdamos nuestra cómoda vida burguesa. 

Para mí, Preparación para la próxima vida ha sido un toque de atención, una especie de aviso: No os creáis todo lo que veis o lo que otros os muestran. No todo es God bless America y Hollywood. También existe Abu Ghraib y adolescentes armados que tirotean a sus compañeros de instituto y personas que son retenidas por entrar ilegalmente en el país sin importar sus buenas razones. Supervivientes.
Por eso hoy os recomiendo esta novela. Porque supone toda una experiencia lectora.

25 de marzo de 2017

Una imagen vale más... Gervasio Sánchez

La primera vez que vi el nombre de Gervasio Sánchez fue en Territorio Comanche, de Arturo Pérez-Reverte. Ésta es la foto de la Biblioteca de Sarajevo, de su destrucción. Todo un símbolo. Una guerra de la que reconoce que necesitó ayuda psicológica para superar el estrés postraumático que sufrió al volver de ella.





Desde entonces, voy siguiéndole la pista a este fotoperiodista nacido en Córdoba. Fue allí donde, en 2015, vi la exposición Antología, en la que se recogían 148 fotografías divididas en cinco bloques temáticos: América Latina (1984-1992)Balcanes (1991-1999)África (1994-2004), Vidas minadas (1995-2007) y Desaparecidos (1998-2010). 

Un recorrido en el que tuve que tragar saliva más de una vez y una de esas experiencias que te hace entrar con un estado de ánimo y salir con otro diferente. Su mirada es la de aquellos a los que las personas le importan, los que muestran las consecuencias de las guerras sin filtro, con el objetivo enfocado en lo humano. 

Es una de las voces más críticas con los políticos -su inmovilismo, participación y responsabilidad en los diferentes conflictos- y también con el propio gremio de la prensa.



               









Gervasio Sánchez es una de esas voces comprometidas, que predican en el desierto, que no teme señalarse y opinar cuando la ocasión lo requiere. Es uno de los valientes. Por eso, entre otras cosas, le admiro.

El 7 de mayo de 2008 recibió el Premio Ortega y Gasset de Fotografía y éste fue su discurso.

Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Es un gran honor porque varios de mis mejores amigos a los que respeto profesionalmente pertenecen a la plantilla de este diario. Queridos Ramón Lobo, Guillermo Altares, Miguel Ángel Villena, Jorge Marirrodriga, Francesc Relea, Miguel Gener, Alberto Ferreras, Gorka Lejarcegui, incluso tú querido Alfonso Armada, a los que he nombrado y a los que tengo en mi mente, a todos vosotros que me apoyasteis en los momentos más duros os dedico este premio de todo corazón.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi. Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias


Aquí os dejo el documental Imprescindibles, reconocido con el Delfín de Oro al mejor Docudrama en los Cannes Corporate Media & TV Awardsse. Cuesta no emocionarse.








18 de marzo de 2017

Escapar para vivir - Yeonmi Park


ESCAPAR PARA VIVIR


Yeonmi Park

Edición impresa 
ISBN: 9788416820733


Plataforma editorial
(2017)


Narrativa extranjera
Autobiografía



SINOPSIS

Yeonmi Park no soñaba con la libertad cuando escapó de Corea del Norte. Ni siquiera sabía qué significaba ser libre. Lo único que sabía era que huía para salvar la vida, que si su familia y ella seguían allí morirían: por el hambre, las enfermedades o incluso ejecutados.
Escapar para vivir es el relato de la lucha de Park por subsistir en el país más enigmático y represivo del mundo; su angustiosa huida hacia Corea del Sur a través del submundo de contrabandistas y traficantes de personas de China; y su transformación en una destacada activista pro derechos humanos… Todo ello antes de cumplir veintiún años.
Hoy en día, Park, cuya historia se hizo viral y dio la vuelta al mundo gracias a su conmovedor discurso en el One Young World de 2014, es una líder influyente para las generaciones más jóvenes de disidentes norcoreanos. Ha obtenido reconocimiento internacional como defensora de los derechos humanos en todo el mundo.
Un libro sobre la resiliencia del espíritu humano y el extraordinario poder del amor para vencer los horrores más espantosos y las circunstancias más desesperadas. «Tuve que aprender a amar a los demás», dice Yeonmi Park. «Y ahora estoy dispuesta a morir por ellos.»


Seguro que, en algún momento, habéis visto alguna noticia sobre el actual líder norcoreano Kim Jong-un. Sobre alguna de sus excentricidades, muchas de ellas tomadas como un chiste. Es probable que, en esta sociedad desinformada se hable más de su corte pelo que de su presunta implicación en el asesinato de su hermano Kim Jong-nam, el pasado febrero. Lo sorprendente es que tanto él como los anteriores líderes sigan haciendo lo que les viene en gana con la población de Corea del Norte. Y no hay nada como leer el testimonio de Yeonmi Park para tomar conciencia de la verdadera situación del país y de sus ciudadanos.

El discurso que Yeonmi, con apenas veintiún años, realizó en el One Young Word de 2014 consiguió hacer más visible el problema, ya que ha sido uno de los fenómenos virales en internet (al finalizar esta entrada, os dejo el vídeo, subtitulado en español). Ahora tenemos la oportunidad de leer su historia tras la publicación en español de Escapar para vivir (enero de 2017), que vio la luz en su versión inglesa en 2015. La estupenda reseña del blog Pluma, espada y varita me llevó a querer conocer su historia.

En Escapar para vivir, Yeonmi Park cuenta sus primeros años y los de su familia en Hyesan, Corea del Norte, y su huida a China y posteriormente a Corea del Sur. El impacto ante lo que cuenta sobre su infancia es mayor cuando lo lee una persona que dispone de libertad, opinión y capacidad para decidir. Y también cuando tiene a su alcance tantísimos bienes materiales. Yeonmi nos habla del hambre, del miedo constante, de la propaganda y de los medios a los que recurrieron sus padres para intentar sobrevivir en su país.

<<A los norcoreanos les dan vueltas por la cabeza dos historias todo el tiempo, como si fueran trenes en vías paralelas. Una es lo que te enseñan a creer; la otra es lo que ves con tus propios ojos.>>

Su hermana, con quince años, y luego su madre y ella misma (que en ese momento tenía trece años), deciden arriesgarse a cruzar la frontera y llegar a China bajo la promesa de una vida mejor. Entenderemos lo que supone caer en las redes de la trata de personas, con el hándicap añadido de ser mujeres, o lo que es lo mismo, objetos y esposas potenciales dispuestas a soportar cualquier cosa para sobrevivir bajo la autoridad de hombres que no conoces y para los que, de entrada, no significas nada.

<<Me repugna pensar en lo que yo y tantas otras chicas y mujeres tuvimos que hacer para sobrevivir en China. Desearía que nada de eso hubiera ocurrido y no tener que volver a hablar nunca de ello. Pero quiero que todos sepan la espantosa verdad sobre la trata de personas. Si el Gobierno chino le pusiera fin a su cruel política de enviar a los refugiados de vuelta a Corea del Norte, los intermediarios perderían todo su poder para explotar y esclavizar a esas mujeres. Aunque, por supuesto, si Corea del Norte no fuera un infierno en la tierra, las mujeres no necesitarían huir.>>

En la parte final, nos habla de lo que supuso llegar a Corea del Sur como refugiada, adaptarse a una vida en libertad y cómo ha llegado a convertirse en una defensora de los derechos humanos y una imagen para todos aquellos ciudadanos sin voz de Corea del Norte.

<<En Corea del Norte, normalmente se nos enseña a memorizarlo todo, y la mayoría de las veces solo hay una respuesta correcta para cada pregunta. Así que, cuando la profesora me preguntó mi color favorito, me esforcé en encontrar la respuesta "correcta". Nunca me habían enseñado a utilizar la parte mi cerebro encargada del "pensamiento crítico", la parte que realiza juicios razonados acerca de por qué una cosa parece mejor que otra.
La profesora me dijo:
— No es tan difícil. Yo, primero mi color favorito es el rosa. ¿Y el tuyo?
— ¡El rosa!— exclamé, aliviada de haber obtenido al fin la respuesta correcta. 
En Corea del Sur llegué a odiar la pregunta "¿Qué opinas?". ¿A quién le importaba lo que yo opinara? Me llevó mucho tiempo empezar a pensar por mí misma y entender por qué mis opiniones importaban. >>


Leer Escapar para vivir me ha hecho más consciente del poder manipulador de los gobiernos y la prensa, del negocio y la falta de humanidad que hay detrás de la trata de personas, de la vulnerabilidad de la mujer en el mundo, de lo que las personas son capaces de aguantar para vivir. Un testimonio tan duro como necesario. Al menos, nadie podrá decir que desconocía esta realidad. Puede que, después de leerlo, pensemos en si reírnos la próxima vez que veamos alguna imagen o noticia de Kim Jong-un.


Discurso en el One Young World de 2014






15 de marzo de 2017

A veces se cierra una puerta... y se abre el universo entero

Mi primer amor me enseñó muchas cosas. Algunas no demasiado buenas. Pero no hay nada que los años no mejoren, y decidí quedarme con algunos detalles que aprendí de él, su inconformismo y sus ganas de beberse el mundo a tragos largos. Y entre ellos, recuerdo dos momentos que conservo como enseñanzas. La primera, una frase: Solo el pez muerto nada con la corriente. La segunda, una imagen: un póster en la cabecera de su cama, con el universo en él. Era un tríptico del National Geographic (o similar) donde todavía se veían las marcas de las grapas de la revista. Recuerdo que le pregunté por qué tenía justo esa imagen ahí: Porque me enseña lo poco importante que soy en el mundo, me ayuda a relativizar y darme cuenta de que soy un sujeto invisible, minúsculo, y eso me hace ser consciente de lo insignificantes que son mis problemas y yo mismo. Puede que alguien piense que eso no deja de ser psicología barata pero a mí me valía cuando era una adolescente influenciable y convencida de que ese chico iba a ser lo mejor que me iba a pasar en la vida. Y me sigue valiendo ahora, veintidós años después, y cada uno por su lado.

Quienes pasáis por aquí a leer este blog sabéis que no suelo andarme por las ramas ni dejarme poseer por el espíritu de Mr. Wonderful. Así que, esa introducción no deja de ser una declaración de intenciones: no voy a dejarme llevar por la corriente que inunda la red, por muy beneficiosa que parezca para un blog que recomienda libros y lecturas. No voy a aplaudir lo que ocurre. No pienso siquiera estar de espectadora silenciosa ante lo corrupto del sistema que han creado bloggers y editoriales. Ya estaba advertida, pero desde que empezó 2017, estoy sintiendo verdadera vergüenza ajena, especialmente en torno al género romántico.

Y por otro lado, soy una gota en el océano. Pero soy una gota única, que está rodeada de otras muchas así, igual de invisibles pero que a mí siempre me enseñan algo. ¿Sabéis lo difícil que es ser original, aportar algo nuevo y ser honesto en este mundillo? Parad un momento y observad. Veréis a todos esos blogs, réplicas unos de otros, hablando de lo mismo, publicando lo mismo, buscando su pequeño minuto de gloria a la sombra de autoras y editoriales españolas. Eso cuando no te toca defender el por qué opinas tal o cual cosa sobre un libro que no te ha gustado porque los blogs colaboradores o los lectores talifanes  -término muy bien acuñado y acertado que conocí gracias a Pepa, del blog Otro romance más- ya se han encargado de que las expectativas sean tan altas como poco realistas. Ningún blogger con el último libro (o el primero, me da igual) de Beta Coqueta o María Martínez cedido por la editorial me va a convencer de que me estoy perdiendo la obra del siglo. Ninguno. Por muchas estrellas que le añadan en goodreads o por mucho que nos bombardeen con sus entradas. Llevo muchas lecturas a mis espaldas para saberlo. Y, además, no carezco de espíritu crítico. Lo único que saco en claro de eso es que han dejado de ser referentes fiables para mí, especialmente en cuanto a novela romántica.

Así que, yo me bajo, gracias. Podéis quedaros con vuestra cuota de seguidores, egos, comentarios, sorteos, vuestros libros gratis y vuestras opiniones idénticas. Y también las editoriales, que las promueven. Phoebe, Titania, Suma... Lo siento por ellas, conmigo ya han perdido toda credibilidad, así que me lo pensaré muy mucho antes de invertir mi dinero, recomendar o reseñar alguno de esos libros que con tan poco criterio y tanta ligereza están regalando porque es más fácil delegar el trabajo de publicidad en terceros. Entre unos y otros estáis alimentando esta corrupción, este negocio que tanto os beneficia a vosotros pero que, sinceramente, perjudica a los lectores potenciales y a determinados autores. Algunos de esos escritores deben estar encantados de ver que una semana después su libro se vende en wallapop o ebay. Los blogs, como las personas, somos invisibles, minúsculos... cada uno que decida la clase de gota en el océano que quiere ser.

Hace meses, cinco administradoras de cinco blogs creamos un grupo de lectura. Un grupo donde se proponen lecturas, se leen y comentan de manera conjunta. Quisimos dar espacio a más lectores y blogs. Aprovecho esta entrada para decir que seré la segunda administradora que abandona dicho Club de lectura cuando finalice la novela que tenemos iniciada. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Y para terminar, Cris D (del blog Estantes de papel) me enseñaba el otro día una frase de John Oliver

Porque dejar atrás lo que no avanza, no es huir. Es salir adelante.

No podría ser más acertado, ni estar más de acuerdo



7 de marzo de 2017

Tan poca vida - Hanya Yanagihara


TAN POCA VIDA


Hanya Yanagihara


Edición impresa y ebook
ISBN: 9788426403643
Lumen
(2016)



Narrativa extranjera
Sentimental


SINOPSIS

Para saber... 
Qué dicen y qué callan los hombres
De dónde viene y adónde va la culpa 
Cuánto importa el sexo
A quién podemos llamar amigo
Y finalmente...
Qué precio tiene la vida cuando ya no tiene valor. 
Para descubrir eso y más, aquí está Tan poca vida, una historia que recorre más de tres décadas de amistad en la vida de cuatro hombres que crecen juntos en Manhattan. Cuatro hombres que tienen que sobrevivir al fracaso y al éxito y que, a lo largo de los años, aprenden a sobreponerse a las crisis económicas, sociales y emocionales. Cuatro hombres que comparten una idea muy peculiar de la intimidad, una manera de estar juntos hecha de pocas palabras y muchos gestos. Cuatro hombres cuya relación la autora utiliza para realizar una minuciosa indagación de los límites de la naturaleza humana.


Tan poca vida pone a prueba a cualquier lector. Había leído las críticas y comentarios, las que advertían sobre el dramatismo y las emociones que provocaba la novela. Lo entendí y me creí fuerte. Cuando la empecé, cuando decidí hacerlo, me dije: estoy lista, es el momento. Así que, me vestí con toda mi arrogancia y pensé que, si había leído y sobrevivido a Instrumental, de James Rhodes, también podría salir victoriosa de esta lectura. Craso error.

La novela gira en torno a la adolescencia y madurez de cuatro amigos: Willem, Jude, J.B. y Malcom. Aunque, desde el primer minuto, el lector ya sabe que serán Jude y Willem los que tengan más protagonismo. Junto a ellos se irán incorporando secundarios que irán adquiriendo mayor o menor trascendencia, que formarán parte de sus vidas.


Os diré solo algunas cosas que debéis saber:

- Pensad que la novela tiene mil páginas. Será un camino largo, pero la maestría de esta autora hace que las páginas vuelen. Eso no significa que haya escenas de relleno. Solo significa que terminará consiguiendo que os sintáis conquistados por todos y cada uno de sus personajes. 

- Leedla cuando os sintáis fuertes porque os hará sentir muy débiles e impotentes. 

- La novela está estructurada en siete capítulos principales y seis de ellos se subdividen a su vez en tres capítulos. Llegado el momento, os encontraréis con pasajes en las que las palabras dolor, maldad, vergüenza, culpabilidad, mentira o crueldad, tomarán un sentido que no desearías conocer. En contraposición habrá otros en los que el amor, la ternura, la compasión, el sentido de la familia y de la amistad os será mostrada en toda su dimensión. Y esa contraposición, esa idea de que el ser humano sea capaz de lo mejor y a la vez de lo peor, nunca deja de sorprenderme.

- En la novela se tratan temas difíciles: abusos sexuales, dudas sobre la identidad sexual, drogas y auto lesiones. Puede que sea un libro de ficción, puede que estemos hartos de ver documentales o los tres minutos de rigor en los telediarios tocando alguno de ellos, pero el hecho de que les pase a unos personajes que ya sentimos como nuestros, como conocidos, dolerá. No creo que nadie -absolutamente nadie-, no sienta ni un mínimo de emoción o empatía por estos hombres que tendrán que ir labrándose su propio futuro. Incluso ahora, mientras intento escribir esto, es imposible que los ojos no se me llenen de lágrimas o la presión en el pecho baje.

Os diré por qué Tan poca vida pasa a la estantería de Libros que me han cambiado la vida.  

No sé en qué momento dejé de confiar en el ser humano ni tampoco en qué momento empecé a cambiar de manera drástica mi escala de valores o de las cosas que me importan. No sé qué hechos hicieron que eso ocurriera pero sí sé que, desde hace mucho, me ha interesado conocer las aristas y dobleces -no dejarme llevar solo por lo bueno, lo que nos hace sentir bien, lo cómodo, lo superfluo- sino que me preocupa todo aquello que está mal en el mundo, las pequeñas grandes miserias. Me atrae porque no lo entiendo y quiero hacerlo. 

Sé que hay lectores que solo eligen lecturas para sentirse bien, que tengan un bonito desarrollo y un mejor final feliz. Lo respecto, pero creo que eso consigue darnos una visión sesgada del mundo, de lo que nos rodea. Así que muchos leerán los comentarios sobre este libro y el número de páginas y dirán que no, que su vida ya es bastante complicada y que quieren algo que les alegre el día a día. A ellos les diría: si crees que tienes una vida complicada, lee Tan poca vida. Son esta clase de historias las que nos obligan a relativizar.

¿Sabéis por qué este libro me ha cambiado la vida? Porque forma parte de esas lecturas que te hacen ser consciente de lo afortunado que eres y lo mucho que tienes. Te zarandean y te ponen en tu sitio. Te muestran que, cada día, existen personas que son víctimas de la maldad y crueldad humana, que sufren lo indecible y que tienen que sobrevivir a ello. Sobrevivir. De la misma manera, te muestran la otra cara, esas personas que están dispuestas a mejorar la vida de otros, a darse por entero, sin reservas.

Así que Willem, Jude, Malcom, J.B, pero también Andy, Harold y Julia me han cambiado la vida. Y sé que, aunque quisiera, olvidarlos ha dejado de ser una opción.
Esta es la primera y, hasta el momento, única entrada que no va acompañada de una foto. No he sido capaz ni siquiera de intentarlo. La imagen de todos ellos está en mi cabeza y buscar "algo" que represente Tan poca vida me parece una frivolidad y un atrevimiento por mi parte.

Por último, quiero dejaros aquí el enlace a una de las mejores ¿reseñas? que he leído y que se refieren a Tan poca vida. Me parece tan acertada, tan perfecta, que cualquier cosa que alguien pueda decir de la novela, está de más (incluyendo mi entrada). Su título: Ocho cosas que he aprendido con Tan poca vida.

27 de febrero de 2017

Valiente Vera, pequeña Sara


VALIENTE VERA, PEQUEÑA SARA


Neïra - Andrea Longarela

Edición impresa y ebook
Autopublicado
(2017)




Sentimental
Romántica Contemporánea


SINOPSIS

Vera, Sara y Alexander eran inseparables. Siendo adolescentes, habían establecido un vínculo especial, una amistad inquebrantable; habían trenzado sus vidas con nudos en apariencia irrompibles. ¿Por qué entonces, en la actualidad, Sara se siente sola? ¿Por qué hace años que no está cara a cara con ninguno de los dos? ¿Por qué los veranos en el lago ya no son tan mágicos como en algún momento fueron? ¿Por qué resulta tan fácil romper las promesas? Dos hermanas, un chico y el lago como único testigo de una historia que marcó la vida de cada uno de ellos. 
Una novela sobre esas decisiones cobardes que tomamos en algún momento, pero también sobre personas valientes que les hacen frente. Sobre esa amistad profunda que se forja en la juventud y que sobrevive incluso al paso más cruel del tiempo. Sobre el miedo, el rencor, el fracaso. Pero también sobre el amor; el amor por la familia, por los amigos, por el hogar, por aquellas personas que poseen la capacidad de hacer que tu mundo gire o deje de hacerlo. Sobre un amor de verano y sobre el amor de toda una vida.


Esto no es una reseña, ni un análisis de lectura ni nada que se le parezca. Hoy solo quiero hablar de lo que he sentido leyendo Valiente Vera,  pequeña Sara.

No voy a referirme a la trama porque creo que, con la sinopsis, Neïra ya dice lo suficiente. Porque se trata de eso: cuánto menos sepas de esta historia, más te emocionará, más la disfrutarás.

Leer Valiente Vera, pequeña Sara es leer una novela de personajes, sentimientos y sensaciones. Es una novela de vida, de interiorizar ese mensaje que grita entre sus páginas: vivir el presente. Asumir el pasado y dejar de obsesionarnos por el futuro. 
No creo que exista una carta de presentación más acertada que esa sinopsis, porque dice exactamente de qué va esta historia. Sus temas principales. Os lo vuelvo a poner:

Una novela sobre esas decisiones cobardes que tomamos en algún momento, pero también sobre personas valientes que les hacen frente. Sobre esa amistad profunda que se forja en la juventud y que sobrevive incluso al paso más cruel del tiempo. Sobre el miedo, el rencor, el fracaso. Pero también sobre el amor; el amor por la familia, por los amigos, por el hogar, por aquellas personas que poseen la capacidad de hacer que tu mundo gire o deje de hacerlo. Sobre un amor de verano y sobre el amor de toda una vida.

Y para ello, para desarrollar todos estos temas universales, Neïra nos ha traído a Vera, Alex y Sara. Y no me olvido de Yago, un secundario que mantiene una relación muy especial con las chicas de esta novela.

Supongo que no había mejor lugar para hablarnos de ellos que un sitio idílico, apartado, uno de esos parajes en los que se para el tiempo. El lago, el embarcadero y una casa en ruinas que necesita convertirse en algo nuevo. Esta historia no sería la misma si ocurriera en otro lugar o en otro tiempo. El verano está muy presente en ella y supongo que será la época ideal para releerla. Neïra ha conseguido transportarme, hacerme sentir la calidez del sol veraniego, la frescura de los baños en el lago, las sensaciones que produce entrar en una casa decorada de manera especial. Me ha hecho sentir los colores, percibir los olores, la música... saborearlo todo.

—¡Venga, Sara! Tres, dos… ¡uno!

—¡Salta, valiente!

Y, gritando las palabras de Vera que siempre funcionaban como empuje, me suelto y el agua me rodea, sintiéndome libre, tranquila, a salvo. Feliz.


He llegado al final. Os confesaré que no soy una lectora de lágrima fácil. Me cuesta encariñarme con los protagonistas de ficción, me incomodan las escenas demasiado idílicas o excesivamente dulces (son las que me sacan a golpes y me convierten en una espectadora escéptica e incrédula). Mientras preparaba esta entrada buscaba una buena definición de la palabra conmover y he encontrado esta:

Conmover: Hacer (especialmente una persona mediante una demostración de cariño, un acto de amor, etc.) que una persona se emocione hasta el punto de despertarle deseos de llorar.

Eso es lo que ha conseguido Neïra a través de Sara y Vera. Y no solo me despertó deseos de llorar, lo hice sin ningún reparo. Con sus pequeños detalles, con sus grandes mensajes que puede que no sean nuevos u originales, pero son los que nos ayudan cada día a seguir en este mundo de locos. 

Leed Valiente Vera, pequeña Sara y comprobad qué despierta en vosotros. No creo que podáis conseguir que algo, algún detalle, alguna decisión de Vera, Sara y Alex no os toque el corazón.

Gracias, Andrea Longarela-Neïra, por hacerlo posible. Por autopublicar esta historia y no dejarla en un cajón. Por dejar que toda esa sensibilidad quedara impresa en papel. Por hacerme sentir nostalgia de una época sin la presencia de nuevas tecnologías.
Gracias, Mónica Brandon, por acompañarme de nuevo en esta lectura. Por callar cuando me adelantabas y yo te transmitía mi ansia por saber y el miedo a que no se cumplieran las expectativas. Por decirme: tú-solo-disfrútalo. Por acompañarme en las redes, y por ser la culpable -con tu entusiasmo y tu poder de persuasión- de que un día decidiera leer a esa chica autopublicada y un poco indie que empezaba a hacerse un hueco en este mundillo. Este viaje emocional también es por tu culpa. En esta entrada se resume el significado de la palabra Serendipia.
Podéis leer la reseña de Miss Brandon pinchando aquí.

24 de febrero de 2017

El último baile - Marisa Sicilia


EL ÚLTIMO BAILE


Marisa Sicilia


Edición impresa y ebook
ISBN: 9788468791616
Harlequín Ibérica
(2017)



Romántica Histórica

SINOPSIS

Viena, 1952.
Andreas y Lilian se reencuentran inesperadamente en un café tras una larga separación. Mientras pasean juntos por el Prater, Lili recuerda su historia de amor con Andreas, su enamoramiento incondicional y juvenil, el primer desengaño, el fracaso en su intento de olvidarlo, la reconciliación y los años locos que vivieron juntos en el salvaje Berlín de entreguerras. Recuerda cómo, a pesar de las separaciones y las distancias, nunca dejaron de amarse.
Porque el de Lili y Andreas es uno de esos amores que perduran a través del tiempo y las pruebas.
Porque las verdaderas historias de amor nunca terminan.


Siempre que os traigo algo nuevo de Marisa Sicilia siento que todo lo que quiero decir de la novela no es suficiente, que querría deciros: es su mejor obra hasta el momento. Pero luego recuerdo las anteriores y pienso que no puedo afirmar tal cosa, que no sería justo. Lo que sí os puedo decir es que El último baile es algo diferente.

La primera escena es el reencuentro fortuito de Lilian y Andreas, en la Viena de 1952, después de una separación de catorce años. Catorce. Un encuentro que les hará recordar lo que vivieron, compartieron y perdieron años antes. Os aviso de que no será un recorrido fácil, cómodo o sencillo y eso solo lo hace más excepcional y emotivo. 

"—Ahora recuerdo aquel baile. Fue justo al final de la noche.
—Sí, fue el último baile.
—¿Y qué más recuerdas? —dijo reanudando la marcha y estrechando su brazo cálidamente contra el suyo.
—Todo, Andreas. Lo recuerdo todo."

Lilian y Andreas se conocen desde la infancia. Ella siempre ha estado enamorada de Andreas. Un amor ciego, absoluto, incondicional y capaz de todo, tanto que, en su juventud, le resulta fácil alimentar sueños románticos sobre el futuro. Un futuro con él, totalmente idílico.
Sin embargo, Andreas desea todo lo que la vida puede ofrecerle, es joven, quiere ser arquitecto, viajar, hacer grandes cosas, diseñar edificios... no quiere atarse a nada ni a nadie. No, teniéndolo todo a su alcance. 
Todos los deseos de Lili -el espejismo que ella misma se había creado- desaparecen, y tiene que empezar a hacer frente a la realidad, a madurar. Una realidad que no tiene nada que ver con lo que ella había planeado. Aun así, Andreas será siempre una constante en su vida.

"—No te fíes de los médicos. Ni de los abogados… En realidad, no deberías fiarte de nadie —le dijo con seriedad cuando ya estaban junto al coche.
Lili lo tenía presente, por eso le preguntó.
—¿Ni siquiera de ti?
Él soltó la puerta y la miró.
—Tampoco te fíes por completo de mí. No soy tan excepcional como piensas."

Andreas... ese protagonista contradictorio, a veces caprichoso y egoísta, imperfecto, dispuesto a dejarse llevar por los excesos de la época, por sus propios deseos y anhelos, pero incapaz de olvidarse de una Lili que tira de él con un hilo invisible. Ha habido momentos en los que ha sido difícil perdonar las decisiones de este protagonista porque resulta mucho más fácil ponerse en la piel de Lilian, de la que sí conocemos sus sentimientos, sus dudas, los factores que determinan sus actos. Veremos a Andreas a través de los ojos enamorados de Lili. A ella también le tocará decidir y elegir. No penséis que va a ser un personaje plano o débil -ninguno de los creados por Marisa lo es- y quizá por eso, cuando llegas al capítulo final sientes la congoja por el tiempo perdido, por los años de separación, por lo que pudo ser y no fue. Y es porque creo firmemente que lo de Andreas y Lili es amor por lo que ese primer capítulo, ese reencuentro, siempre me emociona.

Junto a la fuerza de los protagonistas destacaría el carisma de sus secundarios, especialmente, el papel de Ernst Bertelmann -total y absolutamente inolvidable- y Mark Slattery. Quisiera contároslo todo, hablaros de cómo la casualidad o el destino se encarga de unir y separar a esta pareja,  pero entonces os fastidiaría cada sorpresa, cada giro.

No puedo dejar de mencionar la recreación de la época: la Viena de los años 20, las calas de Miramare, el Berlín en el que iba creciendo la semilla del nazismo pero también el de los excesos, los cabarets,  los cafés bulliciosos llenos de intelectuales y artistas... Lugares por los que pasearon Lili y Andreas, en los que se amaron y se hirieron, dejando una huella indeleble en sus vidas -como si de una fotografía en blanco y negro de Robert Doisneau o Cartier-Bresson se tratara-, imágenes que recordar, momentos en los que parar el tiempo. 

El último baile es una novela que tiene para mí un valor sentimental especial. No ha sido solo una lectura, han sido horas de charlas, de dudas, de compartir emociones y de evocar escenas hasta no poder evitar las lágrimas. Siempre os digo que como lectora, y dejando a un lado la relación personal, las novelas de Marisa Sicilia suponen una apuesta arriesgada pero segura y diferente dentro del panorama nacional. Ojalá para vosotros también lo sea. Ojalá también os deje huella y con ganas de volver de nuevo a Viena o Berlín. Y que queráis hacerlo con ellos. Con Andreas y con Lili.

Os dejo aquí el enlace al Primer capítulo

Y dos enlaces más si tenéis interés por: Cómo surgió la historia y su documentación y Los lugares en los que transcurre.

17 de febrero de 2017

Lecturas que se quedaron en el tintero

17 de febrero y ya siento que el mes ha terminado. Quizá es porque mi trabajo funciona a base de cumplir plazos, tener organizado tal o cual tarea para una fecha, dejar los últimos días para poder terminar otra. Y así un mes tras otro. Un trimestre tras otro. Es la vida de una gestora laboral. Por eso, ya estoy pensando que la semana que viene es la última del mes, aunque no lo sea en realidad.

Febrero ha sido el mes en el que me ha tocado cumplir años, me he reencontrado con amigas -buenas lectoras y escritoras, pero mejores personas-, he confirmado el marchito estado en el que se encuentra la novela romántica nacional y he sobrevivido a San Valentín a pesar de las redes sociales: ese eterno escaparate de postureo, manipulación e información habitualmente inútil o prescindible.

Hace nada, nos sacudíamos los efectos de la época navideña y ya casi han pasado dos meses. He leído bastante, teniendo en cuenta el tiempo disponible, pero he reseñado poco. Y tengo esa sensación de haberme dejado en el tintero buenas lecturas de las que hablaros. Así que, saliendo un poco del formato habitual, os traigo algunas de ellas.

Una habitación propia
Virginia Woolf


Esta ha sido mi primera toma de contacto con Virginia Woolf. Un ensayo fruto de sus conferencias sobre "la mujer y la novela". Que sea un ensayo ha sido lo que me ha hecho bajar su valoración ¿Por qué? Porque había partes que me han parecido un poco más farragosas, como si se desviara de lo importante (y no deja de ser culpa mía y mi falta de paciencia como lectora a la que le gusta ir al grano). Dicho esto, considero que debería ser una lectura obligatoria en el colegio: la importancia de que, en palabras de Virginia, una mujer tenga una habitación propia y una renta de quinientas libras. Independencia, pensar por sí misma, ser autosuficiente. Hay muchos párrafos para enmarcar. Dice: "Además, dentro de cien años... las mujeres habrán dejado de ser el sexo protegido. Lógicamente, tomarán parte en todas las actividades y esfuerzos que antes les eran prohibidos. La niñera repartirá carbón. La tendera conducirá una locomotora". Esto lo dijo en 1928. Iniciamos 2017 y es verdad en parte.

Prácticamente, he copiado mi comentario en Goodreads. Es un ensayo muy corto del que se pueden sacar muchas reflexiones en torno al discurso feminista. Merece la pena.



23 Otoños antes de ti
Alice Kellen


El segundo volumen de la serie Volver a ti. Últimamente me siento bastante reacia a leer New Adult porque ha llegado un momento en el que no me aporta nada. Sin embargo, soy una lectora fiel a Alice Kellen y, esta vez, tampoco me ha defraudado. Sobre todo porque, como suelo decir, sabe manejar los clichés en beneficio de sus protagonistas.
Me quedo con la dulzura y detalles con las que Alice lo envuelve todo. Me quedo con sus guiños (a otros personajes y novelas suyas), con su manera natural de expresar sentimientos y con esa sensación final que te deja cada una de sus historias y que suele traducirse en una sonrisa enorme.
Pero, la razón por la que ahora mismo estoy hablando de 23 Otoños antes de ti, es Harriet, su protagonista. Esa amiga que te llevarías a casa y que querrías tener en tu vida. Me llevo conmigo su fragilidad y su fortaleza.



El mapa de mi piel
María Montesinos


No quería dejar de mencionar El mapa de mi piel. Fue una lectura conjunta que compartí con Mónica Brandon y reconozco que ese ha sido un gran aliciente. No os voy a mentir: es una novela que trata el cáncer de mama. Es Celia -una treinteañera que acaba de recuperarse de la operación y está en período de curación- la que da voz a esta novela. Sé que la palabra cáncer es un handicap. Parece que a ninguno nos gusta leer nada que tenga que ver con esto. Queremos historias más o menos bonitas pero que no hablen de enfermedades. Yo también me dejé llevar por los prejuicios y por eso he tardado tanto en leerla. Pero María Montesinos ha hecho un trabajo que hay que valorar. A mí me ha servido para abrir los ojos, incluso para solventar algunas dudas. El mapa de mi piel es una novela sobre la vida, sobre elegir y decidir qué queremos hacer con ella cuando ésta te ha puesto a prueba. Es una novela sobre el amor, sobre saltar obstáculos, sobre luchar y adaptarse a los cambios. Es una historia de la que siempre guardaré un mensaje positivo y esperanzador.
En definitiva, es una novela que hay que leer.



La mujer del viajero en el tiempo
Audrey Niffenegger


Ha sido una relectura que me ha pasado factura. La empecé en diciembre, inicialmente planteada como lectura conjunta. Sin embargo, en cuanto fui acercándome al final, tuve que abandonarla (dejando tiradas a mis compañeras de lectura) y darme un tiempo para respirar. La mujer del viajero en el tiempo siempre tiene el efecto de un huracán sobre mi corazón. Lo arrasa todo, me hace llorar como si Henry y Claire fueran mis vecinos y asistiera al desarrollo de su vida, de su historia de amor. 
Soy incapaz de poner distancia y recurrir al "no pasa nada, es solo un libro", ni tampoco al "lo has leído más veces, ya sabes lo que viene". Para mí nunca será solo un libro. Hay algo trágico en los continuos e inesperados viajes en el tiempo de Henry, en su falta de control, en su abandono. El hecho de que esté escrito en primera persona pero con la visión de ambos, nos ayuda a ponernos en situación. También sé que es una percepción puramente personal.

Estoy segura de que hay lectores que abandonarían el libro por falta de interés, o que lo leen sin que deje en ellos ninguna huella. No es mi caso. Hace unos días la terminé por fin y, como ya imaginaba, no he salido indemne de ella.

Hay una película basada en el libro: Más allá del tiempo, protagonizada por Eric Bana y Rachel McAdams, pero creo que hay que verla después de leer el libro porque muchos detalles se quedan fuera.  La mujer del viajero en el tiempo forma parte de la estantería de libros que, de alguna manera, cambiaron mi vida. Por eso necesitaba hablaros de ella.


Tengo planificado el calendario de lecturas de marzo. Hay novedades y también lecturas pendientes. Pero antes de que se acabe febrero, prometo traer alguna reseña bonita.







14 de febrero de 2017

Una imagen vale más... Vivian Maier

Febrero tiene como protagonista a una mujer no exenta de misterio, polémica y talento: Vivian Maier, conocida como la niñera fotógrafa

Nacida en Nueva York, en 1926, falleció en el año 2009 dejando tras de sí una cantidad ingente de carretes, negativos sin revelar, cartas, ropa, recibos, periódicos... Su vida en objetos. 


¿Queréis saber algo de su historia? Antes de 2007, Vivian era una auténtica desconocida. Ese año, el coleccionista John Maloof consiguió cientos de sus negativos en una subasta y, desde el primer momento, fue consciente de la calidad y talento de la fotógrafa. 

Llevado por la curiosidad, intentó por todos los medios saber quién estaba detrás de esa obra, iniciando una investigación en toda regla para conocer al personaje anónimo tras el objetivo.

Lo curioso de todo esto es que consiguió contactar con varias familias que habían conocido a Vivian, familias para las que había trabajado, quedando al descubierto la verdadera profesión que le permitía pagar facturas: era niñera.

Un niñera peculiar, tal y como todos la recuerdan. Excéntrica, aficionada a coleccionar periódicos y a guardar objetos de todo tipo: cartas, recibos de compra, sombreros, películas caseras en Super 8, o cintas con grabaciones sonoras, realizadas por ella misma. Algunos de esos objetos continuaban en los trasteros de las familias con las que había convivido. Maloof localizó una cantidad tal de negativos que este hecho solo podía explicarse de una manera: Maier tomaba cientos de fotografías cada día.  Y, todo eso, mientras desarrollaba su profesión.
Lo más sorprendente del caso es que la obra de Vivian ha sido conocida -y reconocida- tras su fallecimiento, ya que, parece ser, nunca tuvo interés o medios para sacarla a la luz y publicarla.





Después de ver el documental, de leer algo más sobre la biografía de Vivian, pensaba en todas aquellas personas que tienen una vida normal, que no destacan o que, incluso como en el caso de Maier, son consideradas personas raras, excéntricas o de trato difícil. 

Pensaba en toda la gente anónima que posee un don, aficionados, creadores, cuya obra nunca verá la luz. Manuscritos guardados en cajones, lienzos o simples páginas con ilustraciones o dibujos, envueltas en papel y encerrados en trasteros. Creaciones que serán destruidas u olvidadas por el paso del tiempo. 


Solo las fotografías de Vivian son ya un retrato de época, un agujero temporal en el que mirar para ver cómo era la ciudad de Chicago entre los años cincuenta y sesenta, por ejemplo. Su obra casi puede dividirse en tres temas: fotografía callejera, autorretratos y fotografía de viajes. Algunas de sus fotos me parecen inquietantes. Otras algo así como si fueran un hurto a la intimidad de la gente a la que retrata.








Dicen que, teniendo en cuenta el carácter reservado de Vivian, era bastante probable que no disfrutara de esta fama póstuma. Sin embargo, creo que hay que agradecer a John Maloof su esfuerzo y dedicación en intentar darle el sitio que, como fotógrafa, merece entre los grandes. 




Hay un montón de anécdotas y detalles que rodean su vida, pero la que más me ha fascinado es que en 1959 viajó SOLA a Egipto, Bangkok, Tailandia, Taiwán, Vietnam, Francia, Italia e Indonesia. 

Creo que es un dato a tener en cuenta y que muestra a las claras que fue una mujer que seguía sus propias reglas.



Ahora es cuando llegáis al enlace del vídeo documental Encontrando a Vivian Maier (Finding Vivian Maier) -que, además, está subtitulado- y pensáis: ¡qué pereza!, una hora y veinte minutos para hablar de la vida de esta fotógrafa. Os diré una cosa: apagad la tele, buscad un minuto para darle al play y luego me decís en qué punto exacto os habéis quedado. Yo me quedé atrapada durante cuarenta y cinco minutos y tuve que dejarlo porque llegaba tarde al trabajo... En definitiva, merece la pena, os enganchará y podréis conocer muchos aspectos de su vida y personalidad, pero sobre todo de su prolífica obra.






Reconozco que he disfrutado mucho haciendo esta entrada, curioseando, leyendo aquí y allá. Buscando fotografías para añadir a esta entrada, que sirvieran de mini archivo, y llamaran vuestra atención. Por si a vosotros también os ha pasado, os dejo aquí el enlace a la magnífica página web de Vivian Maier












7 de febrero de 2017

Esplendor - Margaret Mazzantini


ESPLENDOR


Margaret Mazzantini

Edición impresa y ebook
ISBN: 9788432229251
Seix Barral
(2016)




Sentimental
Narrativa extranjera


SINOPSIS
¿Llegará el día en el que tengamos el coraje de ser nosotros mismos?
Ésta es la pregunta que se plantean los dos inolvidables protagonistas de esta novela.
Dos niños, dos hombres, dos increíbles destinos. Uno es intrépido e inquieto; el otro, sufrido y atormentado. Una identidad hecha pedazos que es necesario recomponer.
Una conexión absoluta que se impone, la hoja de un cuchillo en el filo del precipicio de toda una existencia.
Guido y Constantino se alejan, kilómetros de distancia los separan, establecen nuevas relaciones, pero la necesidad del otro se resiste en aquel primitivo abandono que los lleva a ellos mismos al lugar en el que descubrieron el amor. Un lugar frágil y viril, trágico como la negación, ambicioso como el deseo.

Dos días me ha durado Esplendor. La resaca ya es otra cosa. Soy una admiradora absoluta de Margaret Mazzantini, su obra, su narrativa, toda ella. Siempre temo empezar una novela suya, porque sé lo que vendrá después. Pensamientos hilvanados al corazón, imposibles de separar. 
En esas estoy. Digiriendo. Pensando y sintiendo a Guido y Constantino. Esos dos jóvenes que lo tenían todo a sus pies, la vida, la plenitud, el amor. La portada, ese lanzarse al vacío -como volar-, esa juventud, esa libertad, me parece de lo más apropiada.

Constantino es el hijo del portero, el descendiente de una familia con pocos recursos, siempre servicial, siempre dispuesta a cumplir con el vecindario. Guido es el hijo único de un matrimonio defectuoso, de una madre ausente y una figura paterna apenas perceptible. 
Ambos han crecido juntos, compartiendo el mismo espacio, aunque esa cercanía no pueda ser llamada amistad. Y el paso de los años les muestra que lo suyo, esa relación extraña y equívoca, esos sentimientos anormales, eso que sienten pero que no pueden mostrar ante nadie, ni siquiera ante ellos mismos, todo eso, bien podría ser amor.

¿Qué es lo que viene después? Lo que ocurre, lo que les pasa, sus idas y venidas, sus errores, sus aciertos, sus decisiones, su fragilidad y su valentía, todo eso, es la vida. Y no está dispuesta a ponérselo fácil a estos dos hombres. Porque este mundo, esta sociedad, se encuentra más cómoda juzgando y castigando lo diferente, cubriéndolo de una pátina de culpabilidad y vergüenza, haciendo que nieguen su propia identidad sexual.

<<...Me contó una historia, la historia de un pueblo de muertos, al morir la última vieja, hasta el campanario calla, y queda sólo un perro hambriento y asustado. Un perro blanco. Mientras los lobos se acercan, el pobre perro se mezcla con la tierra, se mancha el pelaje, y cuando llegan los lobos se pone a aullar ronco, y ellos se lo llevan consigo en su manada. Tiempo después se acercan a un rebaño, el perro ve a un corderito, finge ladrarle pero le dice huye, vete. Es un perro pastor, tiene esa naturaleza. Los lobos se dan cuenta y pasan por el río, lo hacen aposta, para que el pelo del perro se vuelva blanco en el agua. Entonces cogen palos y lo matan.
—Ser marica en Calabria es como ser un perro pastor entre lobos.>>

Lo que continúa son un cúmulo de acciones que afectarán a otras personas, secundarios cuya presencia resulta imprescindible y especial:  Izumi, Leni, Geena, Zeno, Giovanni...
Las referencias a la película Alguien voló sobre el nido del cuco han sido uno de esos detalles que me han sorprendido y gustado, presentes en el momento adecuado.

<<Constantino callaba como si fuera mudo, preñado de lirismo y de dolor. Yo era Randle, y él, el Gran Jefe. Tenía la fuerza de alguien capaz de arrancar un lavabo de la pared y romper un cristal para escapar de la mentira>>

Lo que hace especial esta obra, aquello que la hace única, es Margaret Mazzantini y su manera de contar historias: contundente, trágica, poética, hermosa y cautivadora. Es su forma de hablar de la relación de padres e hijos, maridos y esposas... de hacer que acompañemos a Guido, nuestro narrador, de que le entendamos, de que seamos testigos de ese camino que siempre parece llevarlo al mismo destino. Siempre lo lleva a Italia, a la playa, a Constantino.


<<Y tú, por primera vez en tantos años que lo conoces, pensaste es él, es del todo él, es feliz. Entonces alargaste la mano para enjugarle esa lágrima y te paraste ante ese ojo bellísimo, que sólo tú sabes lo bello que es, que sólo tú has visto morir y renacer, y sabes que no ha tenido mucho, y sabes que lo merece todo, sabes que ya no sois jóvenes, pero que tampoco estáis para el arrastre, y tú quieres darle todo pero no sabes cómo decírselo, entonces le pones esa pulsera en la muñeca y le dices sobre esta mesa de metal sucio se consuma el amor, sobre este mar silencioso y embelesado como nosotros, todo esto es nuestro esplendor.>>


Y, como ya hiciera en No te muevas o en La palabra más hermosa, Mazzantini se guarda un as en la manga, un giro final, el golpe de gracia que nos descoloca y a la vez nos hace darle sentido a todo. Ver la imagen completa. Esos pequeños flecos que estaban ahí, pero no vimos, en los que solo reparamos al final. Ese detalle apenas insinuado, sutilmente mostrado. Y es justo en ese momento cuando sabes que ya no podrás sacarte esta novela de la cabeza, ni del corazón.

Y, si me preguntáis, ¿la recomendarías? Os diré, sí, a ciegas. Siempre. Es la clase de novela que me recuerda por qué no todo me vale. Por qué no consigo sintonizar con ciertos estilos, con cierta literatura faltona, fácil, huérfana de calidad lingüística. Es una muestra de ese "otro nivel" que solo consiguen unos pocos. Es el don de la palabra usada para tejer una buena historia. Y, ya sabéis que, algunas veces, me gusta mencionar el impecable trabajo de los traductores. Qué labor tan magnífica ha realizado en esta ocasión Isabel González-Gallarza.
Si no habéis leído nunca a Mazzantini, este es un buen momento para hacerlo y salir de vuestra zona de confort. Hacedlo y contádmelo.