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7 de junio de 2017

Lo bueno, si breve... Marguerite Duras y Françoise Sagan

En las últimas semanas he estado leyendo varias novelas cortas, algunas consideradas clásicos, y no me resistía a hablaros de ellas y recomendarlas. Puede que, en una primera lectura, tuviera la sensación de que me faltaba algo. Sin embargo, se trata de ese tipo de obras que dejan un poso del que cuesta desprenderse y, sin darte cuenta, te encuentras de nuevo hojeando sus páginas, leyendo párrafos y sintiendo la sensación de calidez y la poesía implícitas, de la que ya disfrutabas durante la lectura.


MARGUERITE DURAS

El amante

Mitad novela, mitad relato autobiográfico. En El amante, Marguerite Duras habla de sus primeros años en la Indochina francesa, de la difícil relación con su madre y sus dos hermanos, de las carencias económicas y emocionales. Una infancia y adolescencia marcada por la violencia, la falta de comunicación y amor entre los miembros de su familia. Son apenas unas pinceladas, pero suficientes para que nos hagamos una idea.
El título tiene que ver con el otro gran tema que se toca en la obra: la relación amorosa de una chica menor de edad, de raza blanca, con el hijo de un poderoso comerciante chino y que tiene diez años más que ella. Mantendrán esa relación oculta, no solo porque ella es menor, también por su diferencia racial y de clase. Un amor imposible, también con tintes autobiográficos. 
Esta novela corta no deja indiferente, es caótica, es dura y a la vez poética. Demasiada información en tan pocas páginas.
Y absolutamente recomendable.


Hiroshima, mon amour


Marguerite Duras contribuyó al guion de la película del mismo título que dirigió Alain Resnais. El telón de fondo es Hiroshima, las consecuencias de la bomba atómica. La historia se inicia en 1957, transcurridos doce años desde el lanzamiento de la bomba. Una francesa y un japonés -ella es una actriz que se encuentra rodando una película sobre la Paz y él un arquitecto al que no le falta trabajo en Hiroshima-, ambos casados y con hijos, mantienen una relación de apenas un día que les afectará sin remedio. Ella irá desvelando a su amante su pasado en Nevers, el rastro de un amor que la dejó marcada poco antes de que cayera "Little boy".

La edición de Hiroshima, mon amour es el guion cinematográfico, breve, intenso y con ese punto de lirismo característico en Duras. Es esa clase de lectura plácida, tan llena de sensibilidad, pero en la que tienes que volcar toda tu atención y que te acaba tocando.

Tendrá en los próximos días un hueco en la sección de fragmentos.



FRANÇOISE SAGAN

Buenos días, tristeza


Fue M. Ángeles, administradora de Un reto y libros, quien me puso tras la pista de esta novela corta. 

Mucho se puede decir de ella: es un ejemplo de que menos, es más, de que no importa la edad de una escritora si hay talento (Sagan la publicó a los diecinueve años)  y de que existen protagonistas a los que odias o amas... y luego está Cécile. 
A sus diecisiete años, tiene previsto pasar las vacaciones de verano junto a su padre, viudo, y la última amante de éste, Elsa. Sin embargo, la aparición de Anne, una antigua amiga de su madre, pondrá patas arriba sus planes.
Buenos días, tristeza es un retrato de época y de la clase alta, frívola y licenciosa. Es adentrarse en los pensamientos de una chica que manipula y utiliza todo lo que tiene a su alcance para conseguir sus propósitos, y que a la vez reflexiona sobre la idoneidad de hacerlo y luchar contra sus propios remordimientos. El lector es incapaz de mantener los sentimientos a raya mientras es testigo de lo que va ocurriendo.


Quería hablaros también de Irène Némirovsky, y un par de sus novelas cortas, pero creo que merece un lugar aparte, una entrada especial.

Ojalá os animéis a descubrir estas obras, si no lo habéis hecho ya. Después, contadme qué os han hecho sentir.

31 de mayo de 2017

Una imagen vale más... Margaret Bourke-White

Finaliza mayo y yo no quiero que termine dejando de nuevo desierta la sección de fotografía, tal y como ocurrió en abril. Y qué mejor que hacerlo con una mujer pionera, una de las que junto a su nombre aparece la expresión: fue la primera mujer fotógrafa que...





Nacida en 1904, aquí tenéis una lista de sus méritos:



- La primera en trabajar desde un bombardero y la primera acreditada como fotógrafa de guerra autorizada para volar en una misión de combate.




- La primera en trabajar en plantilla y firmar una portada para la revista Life. Previamente había trabajado para Fortune.








- La primera en hacer fotos en la URSS de Stalin, al que retrató con una leve sonrisa y donde fotografió el ataque alemán en Moscú, siendo la única fotoperiodista extranjera presente en ese momento.








- La primera en entrar en el campo de concentración de Buchenwald, liberado por los estadounidenses, acompañando al general George Patton. 


Sus fotografías fueron utilizadas en los juicios contra los criminales de guerra. Captó alguno de los momentos en los que los civiles fueron llevados al campo y a los que se les mostró el horror que se cometía en su interior.






Son famosas sus fotografías tomadas en locales de espectáculos y camerinos de Nueva York y también las dedicadas a la maquinaria y zonas industriales. Se preocupó de dejar constancia de las secuelas que había dejado la Gran Depresión (años 30). Retrató a la población rusa. En 1950 viajó a Sudáfrica y documentó las condiciones de los trabajadores de las minas de oro y diamantes.


   


Tras las Segunda Guerra Mundial, viajó a India y fotografió a Gandhy unas horas antes de que fuera asesinado (1948).


Falleció a las 67 años, víctima de la enfermedad de Parkinson. 

Es curioso que, con ese curriculum (solo os he mostrado la punta del iceberg), haya dado con ella por casualidad. Y no puedo evitar que me moleste ser consciente de esta invisibilidad.

Así que, si yo puedo contribuir a mostrarla, a darle un sitio, a que en el otro lado de la pantalla haya otra persona tan curiosa como yo y que quiera saber más de ella, Margaret Bourke-White tiene aquí un sitio de honor.












21 de mayo de 2017

Ophelia

Casi sin querer, mayo se ha convertido en un mes dedicado a las mujeres. He publicado entradas sobre Casa de muñecas, Las horasEl cuento de la criada. Leo a Irène NémirovskyAnna Karénina de Tólstoi. He hablado mucho, no solo en el blog, del papel de madres, profesionales y esposas. La entrada sobre fotografía también tendrá como protagonistas a dos mujeres. No podían faltar, por tanto, en la sección de Fragmentos de este mes.

La he programado para publicarla en domingo. Los domingos tienen un ritmo especial, más lento, más cálido. Si tuviera que convertirla en imagen sería una habitación con una ventana llenando de luz una cama de sábanas blancas, donde es palpable la pereza, y donde suena música suave de fondo. Algo parecido a la fotografía de la derecha.

Los domingos me apetece leer fragmentos, bucear en la red buscando imágenes bonitas y escuchar podcast. Esta semana, casualidad o no, estoy escuchando todos los que publicó el programa radiofónico: Mujeres malditas.


Así que, esta entrada tiene nombre de mujer. Ophelia. Y Natalie Merchant.
La Ofelia de la obra Hamlet, de Shakespeare, era un personaje cuyas decisiones dependían de los hombres de su familia: su hermano y su padre, y también de su enamorado Hamlet. Cuando escuché la canción de Natalie Merchant, Ophelia, pensaba en lo poco que parecían tener en común esas mujeres de las que habla la cantante con la imagen lánguida, dependiente y finalmente enferma en su locura, de Ofelia.

Esta entrada no habría sido posible sin la ayuda de otra mujer de la que siempre tengo algo que aprender. Carol, del blog Los mundos de Caroline, ha traducido la letra de la canción que da título a esta entrada. Creedme cuando os digo que es más suya que mía, que no sería sin ella. Dadle al play del vídeo para que tengáis de fondo esta preciosa canción y leed la letra.

*BONUS TRACK - Al final de la entrada os dejo también la letra - esta vez en inglés - y el vídeo de My Skin, otra pequeña maravilla de Natalie. Porque es domingo y porque, como dice en algún momento la letra, hay días en los que necesito la oscuridad, la dulzura, la tristeza, la debilidad...



Ophelia fue una novia de Dios,
una novicia carmelita.
En las celdas de las hermanas
las campanas del claustro doblaron en su noche de bodas.

Ophelia fue la chica rebelde,
una sufragista docta
que ponía remedio a la sociedad entre cigarrillo y cigarrillo.

Y Ophelia fue la niña bonita
de toda una nación de la noche a la mañana,
con sus muslos esculturales
y sus ojos vivaces.
Fue amor a primera vista.
Fue amor a primera vista.

Ophelia fue una semidiosa en la Babilonia de antes de la guerra,
con su escultural silueta envuelta en trajes de satén negro.

Ophelia fue la amante
de un jugador de Las Vegas,
la Signora Ophelia Maraschina,
una cortesana de la mafia.

Ophelia fue la reina del circo,
la mujer bala
que atravesó cinco aros en llamas
y provocó un aplauso estruendoso y estupefacto,
y provocó un aplauso estruendoso y estupefacto.

Ophelia fue un ciclón,
un puñetero huracán.
Tu sentido común y tu mejor defensa
no sirvieron de nada.

Ophelia conocía todas tus aflicciones
y todo el dolor que sentiste.
Ella se compadecía y secaba tus lágrimas
y te ayudaba a olvidar,
y te ayudaba a olvidar,
y te ayudaba a olvidar.

Ophelia dejó volar sus pensamientos
y te preguntas adónde habrá ido.
A través de puertas y pasadizos secretos
los deja vagar a solas,
completamente a solas.



BONUS TRACK
MY SKIN - NATALIE MERCHANT


Take a look at my body 
look at my hands 
there's so much here 
that I don't understand
Your face saving promises 
whispered like prayers 
I don't need them 
I don't need them
I've been treated so wrong 
I've been treated so long 
as if I'm becoming untouchable
Contempt loves the silence 
it thrives in the dark 
with fine winding tendrils 
that strangle the heart
They say that promises 
sweeten the blow 
but I don't need them 
no, I don't need them
I've been treated so wrong 
I've been treated so long 
as if I'm becoming untouchable
I'm a slow dying flower 
frost killing hour 
the sweet turning sour 
and untouchable
Oh, I need 
the darkness 
the sweetness 
the sadness 
the weakness 
I need this
I need 
a lullaby 
a kiss goodnight 
angel sweet 
love of my life 
oh, I need this
Do you remember the way 
that you touched me before 
all the trembling sweetness 
I loved and adored?
Your face saving promises 
whispered like prayers 
I don't need them 
no, I don't need them

Oh, I need 
the darkness 
the sweetness 
the sadness 
the weakness 
I need this
I need 
a lullaby 
a kiss goodnight 
the angel sweet 
love of my life 
I need this
Is it dark enough? 
can you see me? 
do you want me? 
can you reach me? 
or I'm leaving
You better shut your mouth 
hold your breath 
kiss me now you'll catch my death 
oh, I mean it