17 de febrero y ya siento que el mes ha terminado. Quizá es porque mi trabajo funciona a base de cumplir plazos, tener organizado tal o cual tarea para una fecha, dejar los últimos días para poder terminar otra. Y así un mes tras otro. Un trimestre tras otro. Es la vida de una gestora laboral. Por eso, ya estoy pensando que la semana que viene es la última del mes, aunque no lo sea en realidad.
Febrero ha sido el mes en el que me ha tocado cumplir años, me he reencontrado con amigas -buenas lectoras y escritoras, pero mejores personas-, he confirmado el marchito estado en el que se encuentra la novela romántica nacional y he sobrevivido a San Valentín a pesar de las redes sociales: ese eterno escaparate de postureo, manipulación e información habitualmente inútil o prescindible.
Hace nada, nos sacudíamos los efectos de la época navideña y ya casi han pasado dos meses. He leído bastante, teniendo en cuenta el tiempo disponible, pero he reseñado poco. Y tengo esa sensación de haberme dejado en el tintero buenas lecturas de las que hablaros. Así que, saliendo un poco del formato habitual, os traigo algunas de ellas.
Febrero ha sido el mes en el que me ha tocado cumplir años, me he reencontrado con amigas -buenas lectoras y escritoras, pero mejores personas-, he confirmado el marchito estado en el que se encuentra la novela romántica nacional y he sobrevivido a San Valentín a pesar de las redes sociales: ese eterno escaparate de postureo, manipulación e información habitualmente inútil o prescindible.
Hace nada, nos sacudíamos los efectos de la época navideña y ya casi han pasado dos meses. He leído bastante, teniendo en cuenta el tiempo disponible, pero he reseñado poco. Y tengo esa sensación de haberme dejado en el tintero buenas lecturas de las que hablaros. Así que, saliendo un poco del formato habitual, os traigo algunas de ellas.
Una habitación propia
Virginia Woolf
Esta ha sido mi primera toma de contacto con Virginia Woolf. Un ensayo fruto de sus conferencias sobre "la mujer y la novela". Que sea un ensayo ha sido lo que me ha hecho bajar su valoración ¿Por qué? Porque había partes que me han parecido un poco más farragosas, como si se desviara de lo importante (y no deja de ser culpa mía y mi falta de paciencia como lectora a la que le gusta ir al grano). Dicho esto, considero que debería ser una lectura obligatoria en el colegio: la importancia de que, en palabras de Virginia, una mujer tenga una habitación propia y una renta de quinientas libras. Independencia, pensar por sí misma, ser autosuficiente. Hay muchos párrafos para enmarcar. Dice: "Además, dentro de cien años... las mujeres habrán dejado de ser el sexo protegido. Lógicamente, tomarán parte en todas las actividades y esfuerzos que antes les eran prohibidos. La niñera repartirá carbón. La tendera conducirá una locomotora". Esto lo dijo en 1928. Iniciamos 2017 y es verdad en parte.
Prácticamente, he copiado mi comentario en Goodreads. Es un ensayo muy corto del que se pueden sacar muchas reflexiones en torno al discurso feminista. Merece la pena.
23 Otoños antes de ti
Alice Kellen
El segundo volumen de la serie Volver a ti. Últimamente me siento bastante reacia a leer New Adult porque ha llegado un momento en el que no me aporta nada. Sin embargo, soy una lectora fiel a Alice Kellen y, esta vez, tampoco me ha defraudado. Sobre todo porque, como suelo decir, sabe manejar los clichés en beneficio de sus protagonistas.
Me quedo con la dulzura y detalles con las que Alice lo envuelve todo. Me quedo con sus guiños (a otros personajes y novelas suyas), con su manera natural de expresar sentimientos y con esa sensación final que te deja cada una de sus historias y que suele traducirse en una sonrisa enorme.
Pero, la razón por la que ahora mismo estoy hablando de 23 Otoños antes de ti, es Harriet, su protagonista. Esa amiga que te llevarías a casa y que querrías tener en tu vida. Me llevo conmigo su fragilidad y su fortaleza.
El mapa de mi piel
María Montesinos
No quería dejar de mencionar El mapa de mi piel. Fue una lectura conjunta que compartí con Mónica Brandon y reconozco que ese ha sido un gran aliciente. No os voy a mentir: es una novela que trata el cáncer de mama. Es Celia -una treinteañera que acaba de recuperarse de la operación y está en período de curación- la que da voz a esta novela. Sé que la palabra cáncer es un handicap. Parece que a ninguno nos gusta leer nada que tenga que ver con esto. Queremos historias más o menos bonitas pero que no hablen de enfermedades. Yo también me dejé llevar por los prejuicios y por eso he tardado tanto en leerla. Pero María Montesinos ha hecho un trabajo que hay que valorar. A mí me ha servido para abrir los ojos, incluso para solventar algunas dudas. El mapa de mi piel es una novela sobre la vida, sobre elegir y decidir qué queremos hacer con ella cuando ésta te ha puesto a prueba. Es una novela sobre el amor, sobre saltar obstáculos, sobre luchar y adaptarse a los cambios. Es una historia de la que siempre guardaré un mensaje positivo y esperanzador.
En definitiva, es una novela que hay que leer.
En definitiva, es una novela que hay que leer.
La mujer del viajero en el tiempo
Audrey Niffenegger
Ha sido una relectura que me ha pasado factura. La empecé en diciembre, inicialmente planteada como lectura conjunta. Sin embargo, en cuanto fui acercándome al final, tuve que abandonarla (dejando tiradas a mis compañeras de lectura) y darme un tiempo para respirar. La mujer del viajero en el tiempo siempre tiene el efecto de un huracán sobre mi corazón. Lo arrasa todo, me hace llorar como si Henry y Claire fueran mis vecinos y asistiera al desarrollo de su vida, de su historia de amor.
Soy incapaz de poner distancia y recurrir al "no pasa nada, es solo un libro", ni tampoco al "lo has leído más veces, ya sabes lo que viene". Para mí nunca será solo un libro. Hay algo trágico en los continuos e inesperados viajes en el tiempo de Henry, en su falta de control, en su abandono. El hecho de que esté escrito en primera persona pero con la visión de ambos, nos ayuda a ponernos en situación. También sé que es una percepción puramente personal.
Estoy segura de que hay lectores que abandonarían el libro por falta de interés, o que lo leen sin que deje en ellos ninguna huella. No es mi caso. Hace unos días la terminé por fin y, como ya imaginaba, no he salido indemne de ella.
Estoy segura de que hay lectores que abandonarían el libro por falta de interés, o que lo leen sin que deje en ellos ninguna huella. No es mi caso. Hace unos días la terminé por fin y, como ya imaginaba, no he salido indemne de ella.
Hay una película basada en el libro: Más allá del tiempo, protagonizada por Eric Bana y Rachel McAdams, pero creo que hay que verla después de leer el libro porque muchos detalles se quedan fuera. La mujer del viajero en el tiempo forma parte de la estantería de libros que, de alguna manera, cambiaron mi vida. Por eso necesitaba hablaros de ella.
Tengo planificado el calendario de lecturas de marzo. Hay novedades y también lecturas pendientes. Pero antes de que se acabe febrero, prometo traer alguna reseña bonita.















































