.Image { text-align:center; }

3 de diciembre de 2016

Lo mejor de 2016

Podría titular esta entrada como "Mejores lecturas 2016". Puede parecer que me adelanto, porque apenas acaba de empezar diciembre pero no creo que, en las pocas semanas que quedan para cerrar el año, haya cambios. Así que sí, os traigo mi top de lecturas y un balance de este 2016.

- Retos y expectativas

Empecé el año con el reto de Goodreads, ese en el que eliges el número de lecturas al que quieres llegar. Si no recuerdo mal, mi reto era llegar a 75 libros... lo superé hace un mes y, en un momento de locura (o de optimismo desmedido), decidí aumentarlo para llegar a los 100. Siendo realista, no creo que pueda llegar a ese número...

Pero ¿sabéis lo que me sorprende de todo esto? Que este año he reseñado muy pocas novelas porque, en realidad, no he sentido que quisiera recomendar muchas de ellas. A veces era tal el aluvión de reseñas de la misma lectura que sentía que no tenía nada que decir ni aportar a lo ya dicho. Otras veces me he sentido "la rara" porque he seguido recomendaciones de obras que, en mi caso, han acabado en la estantería de abandonados o de decepción total (y eso siempre me da que pensar). En muchos momentos ha sido tal mi insatisfacción que me he visto avocada a ir a lo seguro: las relecturas. Las expectativas las carga el diablo. Tengo una lista interminable de "pendientes" a ver si, entre ellas, descubro alguna sorpresa antes de que acabe el año.

- Lo mejor de la blogosfera

Este año he caído, finalmente, rendida a los pies de varios "hogares virtuales"... o quizá debería decir de sus administradoras. En un mundo de blogs "gemelos", de contenidos casi idénticos, ha sido fácil contagiarse de la magia que hay detrás de:

* Un reto y libros, una bloguera eventual. ¡Qué maravilloso descubrimiento! Por sus preciosas fotos (sin recurrir al banco de imágenes habitual, sino con sello propio), por su entusiasmo al hablar de libros, por sus reflexiones y entradas con corazón. ¿No lo conocéis? Ya estáis tardando...

* Miss Brandon, muchos la conocéis, es esa blogger que opina sin tapujos, crea tendencia (libro o autor que reseña, libro que se pone de moda), incluye banda sonora a sus entradas y, de paso, deja siempre algo de sí misma en cada una de ellas. 

* The Book Traveller. Otro blog con entradas cargadas de libros, opiniones y que no suele seguir ningún patrón. Podría ser un caos y, sin embargo, siempre me gusta pasar y disfrutar del orden y sentido que hay en cada entrada. Creo que me gusta sobre todo porque me siento un poco identificada con Carol y ese intento de combinar las rutinas de la vida (el trabajo, la familia, el tiempo disponible...) con este hobby de darle contenido a un blog que deja clara nuestra pasión por los libros, sin mayores pretensiones (quizá sean imaginaciones mías y Carol no comparta esta opinión, que también podría ser).

- Entradas especiales

Me quedo con dos momentos:

*Poder incluir una entrevista a Víctor del Árbol, escritor al que admiro por lo que aporta a la literatura española con sus novelas y por las opiniones y reflexiones que comparte habitualmente en las redes.

*El debate y reacción que generó la entrada sobre el estado de la novela romántica. Un post que pretendía ser un desahogo ante una situación que me parece injusta y que generó bastante reacciones, especialmente en cuanto a blogs y escritoras de romántica se refiere.

- Mejores lecturas 2016

Y, ahora sí, éstas han sido mis mejores lecturas del año


Instrumental, de James Rhodes  (Reseña)

Ha sido, con diferencia, mi mejor lectura (que no la más fácil): por la sinceridad abrumadora de Rhodes, por la sensación final al terminarla, por el mensaje que encierra su autobiografía. Por lo mucho que pienso en él y en su contenido a cualquier hora, en el momento más inesperado... se cuela en mi cabeza. Por ser una lectura que cala y permanece.


El Ruiseñor, de Kristin Hannah (Reseña)

Una historia dura y preciosa a la vez, sobre el papel de la mujer en la Segunda Guerra Mundial, desafiar a la muerte, el amor en mayúsculas, la guerra. 

Sobre la lucha, el papel de los vencedores y los vencidos. La historia de dos hermanas que toca el corazón.




Por siempre, unidos, de Taylor Jenkins Reid (Reseña)


Una novela sobre el amor, el matrimonio y el duelo. Taylor Jenkins podría haberse recreado en el drama, podría haber añadido un montón de capítulos, mayor ambientación... No le hace falta. En apenas 300 páginas nos lleva de la sonrisa a las lágrimas con una facilidad apabullante, sin estridencias, tocando los hilos necesarios. 



Bilogía Daniela, de Neïra  

Una sorpresa. Eso fue leer Fuimos un invierno (Reseña) y Fuiste mi verano (Reseña). Lo tenía todo en contra: autopublicada, no ser autoconclusiva, mis reparos ante cierto lenguaje coloquial... 


Pero tenía una cosa a favor: Neïra quería contar una historia de amor nada fácil y tocarnos el corazón con ella. En mi caso, objetivo conseguido.





Herbarium: Las flores de Gideon, de Anna Casanovas (Reseña)

He leído todo lo que ha escrito Anna Casanovas hasta la fecha y ésta es, para mí, su novela más completa: amor, emoción, misterio, pasado y presente, Jane Eyre, una ambientación evocadora... Una novela redonda, justa merecedora del premio Titania.





Cuando abras el paracaídas, de José A. Gómez Iglesias (Defreds)   (Reseña)


200 páginas sobre el amor, del bueno. Si tuviera una hija, guardaría este ejemplar, esperaría a que cumpliera 16 años y se lo regalaría con la siguiente dedicatoria: "Así es como te tienen que querer. No permitas que lo hagan de otra manera".





Quería cerrar esta entrada dándoos las gracias a todos los que me acompañáis en esta locura que empezó hace más de dos años: a los que leéis, comentáis, compartís el amor por los libros. A todos los que perdéis vuestro valioso tiempo en pasar por aquí. GRACIAS. Hacéis que todo valga la pena.


28 de noviembre de 2016

La mujer del teniente francés - John Fowles


LA MUJER DEL TENIENTE FRANCÉS

John Fowles


Edición impresa
ISBN: 9788433976130
Anagrama
(2012)





Narrativa extranjera




Bahía de Lyme, 1867. El joven Charles Smithson ha ido a visitar a su prometida. Llevado por su afición a la paleon­tología, hace largas excursiones por los bosques en busca de fósiles. En una de ellas conoce a Sara Woodruff, a la que los lugareños llaman «la mujer del teniente francés», por el romance que vivió con un marino de esa nacionalidad que después la abandonó. Entre ambos personajes nace un amor apasionado que chocará violentamente con la rígida moral victoriana. Manipulando ingeniosamente las convenciones del narrador omnisciente decimonónico y los clichés de la novela victoriana, Fowles construye un brillantísimo libro que, por un lado, relata una apasionante historia de amor y, por otro, propone una aguda reflexión sobre el sentido último de la literatura. 

La mujer del teniente francés es una de esas novelas que pasan desapercibidas por el paso del tiempo. Imaginad, he conseguido una de las ediciones especiales para los socios de Discolibro, de 1982. Yo apenas tenía tres años, un año antes se había estrenado la película (interpretada por Meryl Streep y Jeremy Irons), y la primera edición publicada está fechada en 1969.
Desde el primer momento hubo algo que llamó mi atención, empecé a leer algunos párrafos y pensé que era una lectura perfecta para compartir así que, en este caso, Cris D (del blog Estantes de papel, pinchad y accederéis a su reseña) me ha acompañado en esta magnífica lectura. Creo que no he podido tener mejor compañera de lectura, por las características y detalles que os voy a contar a continuación. 

Son varios los personajes de esta novela, cada uno con un mayor o menor protagonismo. Tenemos a Charles Smithson, de clase alta (con título), paleontólogo, comprometido con Ernestina, una joven casadera con una dote nada desdeñable y decidida a cumplir con su función en aquella época: ser la esposa de, tener hijos, vivir de las rentas... Tenemos a Sara Woodruff, apodada Tragedia, blanco de las habladurías de Lyme por haberse relacionado con un teniente francés que la abandonó, dejándola con su vergüenza. Cuando Charles conoce a Sara, ella ejerce de señorita de compañía de Mrs. Poulteney. Ésta última representa a la sociedad victoriana -prejuiciosa, falsa y decadente- con su propia ama de llaves cotilla:  Mrs. Fairley. Por su parte, Sam y Mary, adoptarán el papel del criado y la doncella en toda esta especie de obra teatral, a la que se le unen otros personajes que, aun teniendo pocas intervenciones, consiguen brillar con luz propia.

"Como podéis ver, Charles era hombre de altas miras. Los ociosos inteligentes suelen serlo, para justificar su ociosidad ante su inteligencia. En suma, tenía todo el ennui byroniano, aunque sin ninguna de las dos expansiones byronianas: el genio y el adulterio."
     
***                                      

"—¿Conoce a esa señora?
—Sí.
—¿Viene a menudo por aquí?
—Bastante. —El granjero seguía mirándola fijamente. Luego, añadió—: Pero no es una señora. Es la fulana del teniente francés.

Pasaron algunos momentos antes de que Charles captara el significado de sus últimas palabras. Luego lanzó una severa mirada al barbudo que, evidentemente, era un metodista, es decir, un hombre al que le gustaba llamar al pan, pan, y al vino, vino, especialmente cuando se trataba del pan y del vino del pecado ajeno. A Charles le pareció la encarnación de todos los hipócritas murmuradores de Lyme. Charles hubiera podido creer muchas cosas de aquel rostro dormido. Pero no que su dueña fuera una prostituta."

¿Adivináis ya el conflicto? ¿Qué ocurre cuando Charles, todo un hombre de su época, dispuesto a cumplir con su papel en la sociedad victoriana, cae prendado de la misteriosa Sara Woodruff? Porque Sara, no es solo una víctima dispuesta a comportarse como tal, es, además, una mujer inteligente, culta y hermosa, atrapada en una sociedad que está más que dispuesta a condenarla al ostracismo social.

"No lo pensó subjetivamente, sino en un plano puramente objetivo: he aquí una mujer extraordinaria; lástima que no haya un hombre libre con la suficiente inteligencia para apreciarla en lo que vale. No era un sentimiento de envidia de macho, sino de pena por una pérdida para la humanidad. Bruscamente, le puso una mano en el hombro, con gesto de consuelo; y con la misma brusquedad dio la vuelta."

Pero si hay un personaje que destaca, ese es el narrador. John Fowles tiene un control absoluto sobre el uso del lenguaje, de las escenas y de la ironía. Toda la novela está llena de ella. Juega con el lector, tiene pasajes en los que se dirige directamente a él, y se ríe de la sociedad victoriana sin ningún pudor. Se puede percibir cómo los personajes son títeres en sus manos (¡pobre Charles! -comentábamos Cris D y yo- porque hay veces en las que Fowles se ceba con él, convirtiéndolo en un auténtico pelele). He marcado párrafos enteros donde se muestra crítico con la época, donde va dejando caer pequeñas notas de humor a costa de ella. Se permite hacer un epílogo de prueba, donde va asignando a cada cual un posible (y desternillante) final, para luego decirnos que, en realidad, el final es otro y que está dispuesto a contárnoslo en las siguientes páginas. Y, puestos a reírse del lector, nos deja claro que ese final ha sido fruto de un "cara o cruz" delante de Charles:

"Esto supone, empero, otro problema: no puedo ofrecer las dos versiones a la vez, y la segunda, por efecto de esa tiranía que ejerce el último capítulo, parecerá la definitiva, la auténtica. 
Saco la bolsa del bolsillo de la levita, extraigo de ella un florín que coloco sobre la uña del pulgar de la mano derecha, disparó el dedo, la moneda gira en el aire y la cazo con la izquierda. Sea. En este momento, me doy cuenta de que Charles ha abierto los ojos y me mira. Ahora hay en su mirada algo más que desaprobación; está pensando que debo de ser un jugador o un chiflado. Yo correspondo a su desaprobación con la mía y me guardo el florín. Él coge el sombrero, sacude una invisible mota de polvo de la copa (seguramente, una subrogación de mi persona) y se lo pone."

Solo puedo deciros: leed la novela. Si queréis disfrutar de un libro bien escrito, de personajes bien construidos, complejos, de un retrato de la época y sociedad victorianas como jamás hayáis visto, ésta es vuestra novela. Dejaos seducir por John Fowles. Por sus menciones a Darwin, a Hardy, a Tennyson... Y, si todavía no os he convencido y necesitáis un extra, pinchad y escucharéis en formato de audio un relato sobre la película con muchos pasajes de la novela. Hacedme caso, merece la pena.
La mujer del teniente francés (audio)


27 de noviembre de 2016

Poemas - Karmelo C. Iribarren

UN DÍA BUENO


No somos más
que el tiempo que nos queda
caminando hacia el olvido
que seremos.

Es duro, pero es así

El resto, literatura

Lo mejor
es no pensarlo mucho:
seguir andando,
tomar cafés, enamorarse,
ver la lluvia.





ESCUELA DE LA VIDA

La mirada 
al frente, 
la sonrisa 
a punto, 
y los zapatos 
limpios. 

No lo olvides:

ni una sola pista 

a los enemigos.


Karmelo C. Iribarren